El 11 de septiembre de 2001 quedó marcado como uno de los días más trágicos de la historia reciente. El ataque terrorista contra las Torres Gemelas en Nueva York provocó más de 3.000 muertes, entre ellas las de cinco argentinos: Pedro Grehan, Sergio Villanueva, Guillermo Alejandro Chalcoff, Gabriela Waisman y Mario Santoro.
Cada uno tuvo una historia diferente. Algunos se encontraban en las torres por cuestiones laborales, mientras que otros llegaron al lugar para colaborar con las víctimas. Veinticinco años después, sus nombres permanecen entre los argentinos que murieron en la tragedia.

Pedro Grehan, el argentino que trabajaba en una de las torres
Pedro Grehan había regresado recientemente a Estados Unidos después de viajar a Buenos Aires para visitar a su padre, quien había sido sometido a una cirugía por un problema de salud.
El argentino trabajaba en Cantor Fitzgerald, una financiera ubicada en el piso 105 de una de las Torres Gemelas. Sus hijos, de 5, 7 y 9 años, debían regresar al colegio el 10 de septiembre, apenas un día antes del atentado.

Cuando el avión impactó contra el edificio, su familia dejó de tener noticias sobre él. Grehan murió en el ataque.
Sergio Villanueva, el bombero que fue a ayudar
Sergio Villanueva, oriundo de Bahía Blanca, vivía en Estados Unidos desde hacía más de 30 años y había crecido en Queens.
El argentino se encontraba terminando una jornada de 24 horas en el cuartel de bomberos cuando comenzaron a sonar las alertas. A pesar de que estaba por finalizar su turno, decidió subir a un camión y trasladarse hasta Manhattan para colaborar con las tareas de rescate.

Nunca se pudo determinar cómo murió ni fueron encontrados restos de su cuerpo. Su nombre, sin embargo, quedó grabado en la placa que recuerda a las víctimas del atentado.
Gabriela Waisman, la joven que logró comunicarse con su familia
Gabriela Waisman tenía 33 años y había nacido en Caballito, aunque vivía en Norteamérica desde los 6 años.
La mañana del ataque estaba preparada para realizar una exposición frente a sus compañeros de la empresa Sybase. Después del primer impacto logró comunicarse con su familia y avisar que había sobrevivido.

Sin embargo, con el paso de las horas se perdió el contacto. El segundo avión impactó contra las torres y, posteriormente, ya no volvieron a tener noticias sobre ella.
Mario Santoro, el paramédico que fue a las Torres Gemelas
Mario Santoro tenía 28 años, una novia estadounidense y una hija de 2 años. Había emigrado a Nueva York junto con sus padres y su hermano menor.
El día del atentado se encontraba de franco. Desde su casa observó una enorme nube negra que se extendía sobre la ciudad y decidió acercarse a las Torres Gemelas para ayudar a las víctimas.

Santoro era paramédico y comunicó a su familia que iría hasta el lugar para colaborar con las tareas de emergencia. Murió durante el derrumbe de las torres.
Guillermo Chalcoff, el hombre que vio venir el avión
Guillermo Alejandro Chalcoff tenía 41 años y trabajaba en la consultora Marsh & McLennan, donde se encontraban otras 358 personas que también murieron durante el ataque.
Había llegado a Estados Unidos durante la década de 1980 y, debido a que contaba con documentación estadounidense, fue uno de los últimos argentinos en ser identificado entre las víctimas.

Chalcoff estaba hablando por teléfono con su esposa, Mabel, cuando vio el avión acercarse por la ventana. Murió como consecuencia del impacto y las últimas palabras que pudo haber pronunciado no llegaron a ser escuchadas por ella.
Fuente: Medios















