Después de 71 años de historia, la carnicería Cachi, considerada la más antigua de Cipolletti, cerrará sus puertas el próximo 1 de octubre. El tradicional comercio del barrio Santa Clara funcionó durante décadas como carnicería y autoservicio y se convirtió en un punto de referencia para varias generaciones de vecinos.
El local de General Paz fue parte de la vida cotidiana de los cipoleños durante más de siete décadas, con sus carnes, chacinados y productos de almacén. Ahora, sus dueños decidieron ponerle punto final a la actividad comercial y comenzar una nueva etapa.

Horacio, uno de los integrantes de la familia, contó a medios locales que el contexto económico fue uno de los factores que influyeron en la decisión. “Cerramos el 1 de octubre y se alquila el salón. Empezaremos otra nueva vida, a disfrutar lo que podamos. Ya estamos grandes. Da tristeza, pero todo tiene un final”, expresó mientras atendía a los clientes que todavía se acercan a realizar sus compras habituales.
Para él, dejar el negocio no será sencillo después de tantos años detrás del mostrador. “La situación económica está complicada. Es hora de dar un pasito al costado y empezar a vivir otras cosas. Me va a costar porque uno pasa todos los días acá adentro. Sentimientos encontrados”, resumió.
Una historia familiar que comenzó en 1955
El comercio fue iniciado por los padres de Horacio en 1955. Primero funcionó a media cuadra del actual local y luego se trasladó definitivamente a General Paz.
Tras la muerte de su padre, Horacio y su hermano José comenzaron a trabajar junto a su madre cuando todavía eran adolescentes.
Con el paso de las décadas, el negocio se consolidó como un emprendimiento familiar que atravesó distintas generaciones y se convirtió, según sus propietarios, en el comercio más antiguo de la ciudad.
El nombre Cachi también tiene su propia historia. Antes de que funcionara la carnicería, en ese lugar había un campo. Un primo de la familia se llamaba Oscar, pero su padre solía llamarlo “Cachi”. El apodo quedó asociado a la familia y finalmente terminó identificando al comercio.
“Los clientes son como la familia”
Más allá de la actividad comercial, Horacio destaca especialmente el vínculo construido con los clientes durante todos estos años. “Los clientes nuestros son como la familia. Te llaman, te felicitan si salió bueno, te retan si salió malo. Es un gusto atenderlos, estar con ellos. Se los va a extrañar”, contó emocionado.
La despedida, sin embargo, no significará el cierre definitivo del local como carnicería. Horacio adelantó que el salón será alquilado a un grupo de jóvenes que instalará allí su propio comercio. “Y ojalá que les vaya bien”, deseó.
Los clientes que pasan por estos últimos días también dejan sus mensajes. Muchos, según contó Horacio, celebran que después de tantos años de trabajo la familia pueda finalmente dar un paso al costado y disfrutar de otra etapa.
El agradecimiento antes de cerrar
Antes de bajar definitivamente la persiana, Horacio quiso agradecer a quienes acompañaron el recorrido del comercio: sus clientes, su familia, su hijo, su sobrino, su hermano y los proveedores que estuvieron presentes a lo largo de los años. “Fue un gran emprendimiento familiar, siempre estuvimos trabajando bien”, destacó.
La despedida llegará el 1 de octubre, cuando Cachi deje de atender después de 71 años. El comercio que comenzó haciendo repartos a caballo en 1955 se convertirá así en parte de la historia comercial de Cipolletti.
Fuente: Medios















