Río Negro atraviesa una nueva etapa en su desarrollo agropecuario. Después de varios años en los que el foco estuvo puesto en recuperar el stock ganadero, mejorar la genética, elevar los índices reproductivos y aumentar la faena provincial, el desafío que plantea ahora el Gobierno es avanzar sobre otro eslabón de la cadena: producir dentro de la provincia una mayor cantidad de los alimentos que necesita su propia ganadería.
El gobernador Alberto Weretilneck planteó este objetivo durante sus recorridas por las exposiciones rurales y ubicó a Valle Medio como una de las regiones con mayor potencial para acompañar esta transformación.
Los números muestran el crecimiento de la actividad ganadera. Según los datos presentados por el gobernador, Río Negro pasó de unas 400.000 cabezas de ganado a alrededor de 700.000, mientras que la faena provincial llegó el año pasado a unos 170.000 animales. A eso se suma una mejora en la tasa de reproducción, que pasó del 52% al 62%.

El desarrollo de la genética también acompañó este proceso. De acuerdo con Weretilneck, hace una década la provincia contaba con unas 10 cabañas y actualmente son alrededor de 25.
“Hoy nuestros cabañeros no sólo sacan campeones en Palermo, sino que además son el faro de la genética de la Patagonia y de la genética de gran parte del país”, destacó el gobernador.
Pero el crecimiento de la ganadería también expuso una necesidad: disponer de mayor cantidad de alimento cerca de las zonas donde se cría y engorda la hacienda. En ese punto, Valle Medio ocupa un lugar estratégico dentro del esquema que proyecta la provincia.
Valle Medio, en el centro de la producción
La región concentra actualmente el 50% de los animales engordados y terminados en Río Negro. También tiene una participación significativa en la producción de granos y pasturas.
De las aproximadamente 50.000 hectáreas de maíz y pasturas que existen en la provincia, unas 11.000 están ubicadas en Valle Medio.
La región no solamente aporta hacienda, sino que también concentra parte de la superficie destinada a producir el alimento necesario para sostenerla. Para el Gobierno provincial, el siguiente paso consiste en profundizar esa integración entre agricultura y ganadería.
“El desafío de la provincia y de los productores y de todos nosotros es seguir incrementando nuestra superficie bajo riego y nuestra superficie de producción de alimentos”, sostuvo Weretilneck.
La expansión agrícola aparece así como una herramienta para acompañar el crecimiento ganadero, pero también para mejorar la rentabilidad y reducir los costos que genera la necesidad de traer granos desde otras zonas del país.

El déficit de maíz, una de las principales dificultades
Uno de los problemas que el Gobierno busca resolver es la falta de producción de maíz suficiente para abastecer a la ganadería provincial.
Según las estimaciones expuestas por Weretilneck, Río Negro tiene actualmente un déficit de 103.000 toneladas de maíz por año. Ese volumen debe ingresar desde otras regiones y representa unos 22 millones de dólares anuales que salen de la economía provincial para comprar ese alimento.
El impacto no se limita al valor del grano. El traslado desde otras provincias implica recorrer cientos de kilómetros hasta llegar a los establecimientos ganaderos, lo que incrementa los costos de producción y reduce el margen disponible para reinvertir.
“Si esos granos los tuviéramos más cerca, a menos kilómetros, con menos costo logístico, seguramente la rentabilidad y la reinversión en el sector sería mucho más importante”, sostuvo el gobernador.

Para alcanzar el autoabastecimiento, las estimaciones oficiales señalan que serían necesarias unas 10.000 hectáreas adicionales de maíz.
Sin embargo, el objetivo productivo es mucho más amplio. La provincia apunta a incorporar alrededor de 100.000 hectáreas a la producción, utilizando la infraestructura de riego para diversificar los cultivos y ampliar la disponibilidad de alimentos.
Más riego y electrificación para ampliar la producción
En este esquema, la infraestructura de riego ocupa un lugar central. Río Negro obtuvo 60 millones de dólares del Banco Interamericano de Desarrollo para avanzar con obras destinadas a mejorar los sistemas de riego, drenaje y electrificación.
De ese monto, aproximadamente 20 millones de dólares serán destinados a Valle Medio, específicamente al área ubicada sobre la margen norte del río Negro, entre Choele Choel y Chimpay.
La primera etapa contempla trabajos de canalización, obras de drenaje y la electrificación de buena parte de la margen norte. El objetivo es incorporar 7.500 nuevas hectáreas a la producción y beneficiar a unos 300 productores o propietarios.

La electrificación, además, permitiría incorporar nuevos sistemas de bombeo y aprovechar superficies que actualmente no tienen todo su potencial productivo. Weretilneck definió esta primera intervención como “el primer desafío para la zona”.
La estrategia también contempla avanzar sobre la margen norte del río Negro. En ese marco aparece el proyecto de Negro Muerto, señalado por el gobernador como otro de los grandes desafíos productivos para el área de Choele Choel y Conesa.
“El desafío es que la margen norte del río tenga también un crecimiento agrícola”, sostuvo.
En paralelo, se encuentran en ejecución los primeros 35 kilómetros de electrificación, con una proyección de unas 12.000 hectáreas en producción.

Un plan que alcanza a otros valles
La expansión no se limita a Valle Medio. El esquema provincial contempla también otros proyectos destinados a ampliar la superficie bajo riego y fortalecer la producción agrícola.
Uno de ellos incluye la electrificación de 84 kilómetros de la margen norte entre Conesa y Guardia Mitre, con una proyección de unas 17.000 hectáreas productivas y 148 productores beneficiados.
También está prevista una obra en el Valle de Viedma, orientada a mejorar las compuertas y el sistema de captación de agua.
En conjunto, Weretilneck señaló que los proyectos de Valle Inferior, Guardia Mitre, Negro Muerto y la margen norte de Valle Medio permitirían incorporar más de 50.000 hectáreas productivas.
“Esos proyectos que mencioné nos permitirán poner en producción más de 50.000 hectáreas, y así resolver el déficit que tenemos hoy de alimentos”, explicó.
De una provincia ganadera a una provincia agrícola-ganadera
El cambio de estrategia no se limita a sumar hectáreas o aumentar la producción de maíz. El planteo oficial busca modificar la estructura de la actividad y lograr una mayor integración entre los distintos eslabones.
Durante los últimos años, la prioridad estuvo puesta en recuperar el stock ganadero después de la sequía. Ahora, con una mayor cantidad de animales, mejores índices reproductivos, una genética desarrollada y una industria frigorífica con mayor capacidad, el siguiente desafío es producir el alimento que permita sostener ese crecimiento.
“El crecimiento ya se dio. Se dio en genética, se dio en stock, se dio en la industria. Se dio en todos los aspectos. Bueno, ahora el próximo paso es mejorar la rentabilidad y mejorar las debilidades que tenemos”, afirmó Weretilneck.

En ese escenario, el maíz ocupa un lugar central. La intención es reducir progresivamente la dependencia de otras provincias y generar una producción propia que permita bajar los costos logísticos y mejorar los márgenes de la actividad ganadera.
El objetivo, además, es que la producción agrícola no quede limitada al abastecimiento interno.
Más producción y una nueva etapa para la cadena de la carne
La estrategia provincial apunta a que la producción de alimentos acompañe el crecimiento de la ganadería y permita avanzar también en los procesos de agregado de valor.
“El desafío es de ser una provincia ganadera, ser una provincia agrícola ganadera y que todo lo que podamos transformar el kilo de carne lo tenemos que hacer”, señaló el gobernador.
El esquema plantea integrar cada vez más etapas dentro del territorio provincial: producción de granos y pasturas, cría, recría, engorde, faena y comercialización.
En ese mapa, Valle Medio parte de una posición relevante porque ya concentra una parte importante del engorde provincial y cuenta con una superficie agrícola significativa.

A esto se suma una novedad para la industria frigorífica de la región. El frigorífico e industria Solemar, de Chimpay, avanza en el proceso de habilitación para exportar a la Unión Europea.
Según explicó Weretilneck, durante la semana previa a su discurso se realizó una nueva inspección del Senasa y, si el proceso continúa de acuerdo con lo previsto, la empresa podría quedar habilitada para exportar.
Para los productores de Valle Medio, la posibilidad de contar con una nueva industria orientada a mercados externos supone sumar una alternativa comercial para la hacienda.
“Lo cual suma a la región y a los productores una industria más enlo que es la faena y fundamentalmente en lo que es la adquisición de animales destinados a la exportación”, destacó.
El agua, la infraestructura y el financiamiento
Para avanzar con esta transformación, el Gobierno provincial considera que el acceso al agua es uno de los factores determinantes.
La inversión del BID permitirá mejorar canales, drenajes y sistemas de electrificación, mientras que los productores deberán acompañar el proceso con inversiones en tecnología, maquinaria y sistemas de riego.
Weretilneck también mencionó las líneas de financiamiento del Consejo Federal de Inversiones para obras de riego, adquisición de pivotes y sistemas de riego, además de créditos destinados a maquinaria agrícola.

El esquema contempla créditos de hasta 300 millones de pesos por máquina para la actividad agrícola.
Así, la estrategia combina inversión pública en infraestructura con financiamiento para que el sector privado pueda incorporar tecnología y ampliar su capacidad productiva.
El objetivo: dejar atrás el déficit de alimentos
Para el Gobierno provincial, Río Negro cuenta hoy con varios de los elementos necesarios para dar el siguiente paso: una ganadería que volvió a crecer, genética desarrollada, productores, industria frigorífica y disponibilidad de agua.
“Teniendo genética, teniendo productores, teniendo industria y teniendo agua, que es el elemento central, hay que afrontar el desafío de que todo esto produzca resultados”, afirmó Weretilneck.
En Valle Medio, esa oportunidad aparece con particular claridad. La región concentra la mitad del engorde provincial, cuenta con unas 11.000 hectáreas de maíz y pasturas y tiene por delante nuevas obras de riego y electrificación que podrían ampliar significativamente la superficie productiva.
El desafío inmediato es cubrir las 103.000 toneladas de maíz que hoy deben ingresar desde otras regiones. Para eso se estiman necesarias unas 10.000 hectáreas adicionales destinadas a ese cultivo.
Pero el horizonte es más amplio: aprovechar las nuevas hectáreas bajo riego para desarrollar una matriz agrícola que acompañe el crecimiento de la ganadería, reduzca costos, mejore la rentabilidad y genere nuevos excedentes.
La meta planteada por Weretilneck es que Río Negro pase de ser una provincia deficitaria en alimentos a una provincia autosuficiente y, eventualmente, capaz de vender producción fuera de sus límites.
“Podemos hablar de una provincia que pasa de ser deficitaria a una provincia que va a pasar a ser incluso vendedora, exportadora de alimentos, o por lo menos autosuficiente, lo cual ya es un gran logro”.
El cambio de etapa, en definitiva, apunta a que la producción agrícola deje de ser solamente un complemento y se convierta en el soporte de una ganadería con mayor escala y valor agregado.
En ese nuevo mapa productivo, Valle Medio aparece como uno de los puntos donde agricultura y ganadería pueden integrarse de manera concreta, con agua, tierras productivas, maíz, pasturas, hacienda, engorde, industria y acceso a nuevos mercados.
“El desafío es pasar de ser una provincia ganadera, ser una provincia agrícola-ganadera, lo vamos a lograr”, concluyó el gobernador.















