Neuquén salió a vender

La gira europea del gobernador mostró una provincia que ya no aguarda a que el capital llegue solo: va a buscarlo, con reglas claras, números sobre la mesa y una hoja de ruta escrita hasta 2030.
Neuquén salió a vender

Hay un detalle en la agenda de esta semana que merece más atención que cualquier declaración: Neuquén fue a Europa a ofrecer, no a pedir. En el panel “Perspectiva Argentina” de la Argentina Week, en París, Rolando Figueroa compartió escenario con el ministro Federico Sturzenegger, con el secretario general de la Cámara de Comercio Internacional y con nueve gobernadores de otras provincias. Para un distrito que durante medio siglo discutió casi exclusivamente cómo repartir lo que se extraía del subsuelo, salir a competir por capital internacional en un escenario así no es un viaje: es un cambio de época. Neuquén se comporta por primera vez como lo que es, un actor energético global.

El argumento que llevó no es una promesa, es un historial. Figueroa recordó que la provincia tiene más de cien años de participación en la industria de la energía y una tradición de seguridad jurídica y política que atraviesa gobiernos de distinto signo. Y agregó la frase que cualquier inversor que escuche con atención va a valorar más que una alícuota: esa seguridad tiene que trascender los distintos períodos de gobierno. No es retórica. Es la definición exacta de lo que separa a una provincia que recibe inversión de una que solo tiene recursos. El dato que acompañó esa afirmación es contundente: Neuquén tiene el 1,5% de la población del país y genera cerca del 6% del producto bruto interno, y según las proyecciones que presentó el gobernador, en 2031 alcanzaría a Santa Fe en exportaciones.

Milei junto a gobernadores
El presidente Javier Milei junto a gobernadores en la Argentina Week

Sobre el RIGI, la lectura que hizo la provincia es la correcta desde el punto de vista económico, y conviene explicarla sin ruido. El régimen implica resignar recursos fiscales hoy —el gobernador estimó un costo acumulado de 8,1 millones de dólares hasta 2030, por la baja de diez puntos en Ganancias y su efecto en la coparticipación— a cambio de acelerar inversiones que, según esas mismas proyecciones, le dejarían a Neuquén más de 2.400 millones de dólares de ingresos adicionales en el mismo período. Detrás del número hay un concepto que vale más que la cifra: Figueroa entiende que el gas neuquino ya no compite contra el mercado interno sino contra Estados Unidos, y que en el negocio del GNL el que no llega con un costo competitivo simplemente no vende. Bajar la carga tributaria no es un favor a las empresas, es la condición para que el recurso valga.

La reunión de Madrid con Francisco Reynés, presidente ejecutivo de Naturgy, es la pieza más fina de toda la gira. El objetivo —llenar el Gasoducto del Pacífico— tiene la virtud de las buenas decisiones: no requiere construir nada nuevo. Aprovechar la capacidad instalada que hoy está ociosa es la forma más rápida, más barata y más segura de aumentar exportaciones, y abre la puerta a algo mayor, porque ambas partes coincidieron en que, si la demanda lo exige, la capacidad de bombeo puede ampliarse y habilitar más adelante centrales de licuefacción. A eso se suma una idea que Neuquén viene sosteniendo con coherencia: la integración energética con Chile no es un trueque, es complementariedad. Argentina tiene el recurso, el otro lado de la cordillera tiene infraestructura y salida al Pacífico.

Rolando Figueroa en Argentina Week
Gobernador Rolando Figueroa, Argentina Week

Donde la gestión muestra visión de largo plazo es en qué se piensa hacer con ese excedente. Figueroa planteó dos caminos para 2030 —cancelar la deuda provincial o conservar parte de ella y crear un fondo soberano— y ambos apuntan a lo mismo: convertir un recurso agotable en capacidad permanente. En el medio hay una urgencia real que el propio gobernador puso en números: a Neuquén llegan unas cien personas por día, treinta mil por año, y cada una de ellas necesita escuela, hospital, agua, vivienda y seguridad. Llamar a eso “sustentabilidad social” y tratarlo como condición del crecimiento, y no como un gasto que compite con él, es la lectura correcta. Lo mismo vale para la diversificación: turismo, agroindustria y renovables no son un adorno del discurso, son el plan para el día en que el gas y el petróleo dejen de ser el centro.

Queda una última cosa que esta semana dejó clara y que no es menor para una provincia acostumbrada a pelearse con Buenos Aires. Figueroa destacó que fue la primera vez que la Nación le dio a una provincia productora la posibilidad de participar en la redacción de la Ley de Hidrocarburos, y que Vaca Muerta derrama en todo el país: más de tres mil empresas, sobre todo metalmecánicas de Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires y La Pampa, ya trabajan en su cadena de valor. Esa es la manera madura de plantear el federalismo energético: no como un reclamo, sino como una sociedad donde a todos les conviene que a Neuquén le vaya bien. El desafío que viene —transformar reuniones en contratos y proyecciones en obra— es grande, pero por primera vez en mucho tiempo la provincia lo encara con un plan escrito, interlocutores que la escuchan y una idea bastante precisa de adónde quiere llegar.

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