Un robo ocurrido en Catriel derivó en una serie de compras fraudulentas que se extendieron por Neuquén y otras localidades del Alto Valle. Los delincuentes sustrajeron tarjetas bancarias del interior de una camioneta Toyota Hilux y realizaron al menos 11 operaciones por un total de $1.779.399,99, según los movimientos detectados por el propietario.
El hecho salió a la luz cuando la víctima revisó sus cuentas bancarias y encontró consumos que no había autorizado. A partir de esos registros, se pudo establecer la magnitud del perjuicio económico, aunque todavía quedaba por determinar si los autores también habían utilizado tarjetas de crédito.
Según trascendió, el caso abrió una nueva línea de investigación para reconstruir el recorrido de los sospechosos. Los comprobantes de las compras y los registros de los comercios podrían aportar información sobre los lugares y horarios en los que se utilizaron los medios de pago sustraídos.
De acuerdo con el relato de la víctima, serían dos hombres quienes habrían robado las tarjetas en Catriel y luego se habrían desplazado por distintos puntos de la región para concretar las operaciones. Sin embargo, sus identidades todavía no fueron confirmadas públicamente.
La investigación también contempla la revisión de cámaras de seguridad para intentar reconocer a los responsables y reconstruir sus movimientos después del robo.
Una de las hipótesis apunta al posible uso de inhibidores de señal, dispositivos que interfieren con el control remoto de cierre centralizado de los vehículos. Si el propietario no verifica manualmente que las puertas quedaron trabadas, el vehículo puede permanecer abierto y facilitar el acceso de los delincuentes.
No obstante, el uso de esta modalidad no fue confirmado oficialmente en este caso. Para determinar cómo ingresaron a la Toyota Hilux, los investigadores deberán reunir elementos que permitan establecer si hubo una interferencia en la señal o si los autores aprovecharon otra circunstancia para acceder al interior.
Mientras avanza la investigación, los registros bancarios constituyen una de las principales pistas disponibles. La identificación de los comercios en los que se efectuaron las compras, los horarios de las operaciones y las imágenes de seguridad podrían ayudar a establecer quiénes utilizaron las tarjetas.
El caso comenzó en Catriel, pero las consecuencias económicas se extendieron por distintas localidades de Neuquén y el Alto Valle, con un perjuicio documentado que asciende a casi $1,8 millones.
Fuente: Medios




















