El incendio que destruyó parte de las instalaciones del Galpón de Rubio, en Cinco Saltos, podría esconder una historia mucho más oscura que la de una emergencia rural. Después de que el fuego arrasara con el establecimiento, aparecieron testimonios que encendieron las sospechas: dos jóvenes habrían sido vistos cuando escapaban del predio poco antes de que comenzaran las llamas.
La versión fue aportada por vecinos de la zona y abrió una nueva hipótesis sobre lo ocurrido. Ya no se trata solamente de determinar cómo se propagó el fuego, sino de establecer qué sucedió en los minutos previos y si alguien pudo haber provocado deliberadamente el incendio.
El dato adquiere especial relevancia porque, durante las primeras horas, una de las versiones apuntaba a una quema de pastizales que se habría descontrolado y terminado alcanzando los bins de madera almacenados en el exterior. Desde allí, las llamas avanzaron hacia las instalaciones. Sin embargo, los testimonios sobre las dos personas que habrían salido corriendo del lugar obligan a revisar esa primera explicación.
Por ahora, no existe una confirmación oficial de que el incendio haya sido intencional ni se informó que los jóvenes mencionados por los vecinos hayan sido identificados. La reconstrucción de los movimientos dentro y fuera del establecimiento será clave para determinar si existe una relación entre esas personas y el inicio del fuego.
En ese sentido, otro interrogante apunta a las cámaras de seguridad. Hasta el momento no se confirmó si el predio contaba con dispositivos de vigilancia ni si existen registros de establecimientos cercanos que puedan haber captado movimientos en el sector. Esas imágenes podrían resultar determinantes para verificar los testimonios y reconstruir la secuencia.
Mientras tanto, personal policial entrevistó a responsables de la firma que ocupa las instalaciones y se aguardaba la presentación de una denuncia formal. El inmueble pertenece a la familia Rubio, pero se encontraba alquilado a Punto Fresco SAS, empresa que desarrollaba allí su actividad vinculada al empaque de fruta. Esa relación también será importante para establecer quiénes tenían acceso al predio y cuáles eran las circunstancias previas al siniestro.
Las consecuencias materiales fueron enormes. El fuego consumió un galpón donde se almacenaban cartones, separadores de nylon y cajas utilizadas para el embalaje de fruta. También destruyó numerosos bins de madera y afectó vehículos y maquinaria que se encontraban en el establecimiento. Otro de los galpones pudo ser preservado por el trabajo de los bomberos que durante horas enfriaron las paredes para evitar la propagación.
La investigación tiene ahora un desafío central: determinar si el fuego comenzó por una quema accidental o si hubo personas que ingresaron al predio con la intención de provocar el desastre. La diferencia no es menor. Detrás de las instalaciones destruidas y las pérdidas productivas hay una posible historia criminal que recién empieza a tomar forma.
Fuente Medios




















