Vaca Muerta apunta a Brasil: aceleran el megaproyecto para llevar el gas de Vaca Muerta al corazón de Sudamérica

La falta de infraestructura limita el crecimiento: TGN analiza un gasoducto de u$s 2.000 millones para conectar Neuquén con Córdoba y abrir la puerta al mercado brasileño.

El sueño de convertir a Vaca Muerta en un gran proveedor de gas para Sudamérica está más cerca… pero tiene un freno evidente: falta el caño que permita llevar ese gas al resto del continente. Sin esa obra clave, valuada en más de u$s 2.000 millones, Argentina no puede garantizar los volúmenes firmes y de largo plazo que exige Brasil, su principal objetivo comercial.

La transportadora TGN acelera el diseño de un nuevo gasoducto troncal que uniría Neuquén con el sur de Córdoba. Desde allí, podría conectarse con la red ya existente y empujar el gas hacia el norte argentino y, eventualmente, hacia Brasil. El plan apunta a una capacidad inicial de 20 millones de m³ diarios, lo que permitiría aliviar los ductos actuales —ya saturados— y abrir un corredor estratégico para exportaciones.

Este nuevo caño funcionaría como alternativa a los gasoductos Perito Moreno y Centro Oeste, y se integraría al nodo de La Carlota, que hoy vincula al país con la zona norte gracias al Gasoducto de Integración Federal.

Exportaciones: todo abierto, pero lejos del potencial

A pesar de las limitaciones, el gas argentino ya fluye hacia buena parte de la región.
Actualmente se exporta a:

  • Chile (Metanex, Concepción, Santiago y el norte),
  • Brasil vía Bolivia,
  • Uruguay, a través del Gasoducto Cruz del Sur.

Solo el ducto hacia Uruguayana permanece inactivo.
Incluso así, los envíos a Brasil se reactivaron a fines de octubre y hoy superan los 300.000 m³ diarios, muy lejos de los más de 15 MMm³/d que podrían demandar los usuarios industriales brasileños.

Brasil, un comprador clave que necesita urgencia

El sur de Brasil pierde a Bolivia como proveedor estable y depende cada vez más de gas asociado, más caro e inconstante. Ese escenario convierte a Vaca Muerta en una fuente muy atractiva: cercana, competitiva y con grandes reservas. Pero ningún contrato de largo plazo será posible sin la infraestructura nueva.

TGN también estudia versiones más pequeñas del proyecto, con 10 o 15 MMm³/día de capacidad, que reducirían la inversión y permitirían avanzar más rápido.

El gran empujón económico no vendrá solo del interés brasileño. Según TGN, la “llave” estará en la demanda interna, especialmente del sector termoeléctrico. Para eso, se necesita que las reglas del mercado eléctrico permitan a los generadores contratar transporte firme por al menos 15 años. Con esos compromisos asegurados, la obra podría lanzarse en seis a ocho meses.

¿Cómo llegar a Brasil? Tres rutas y un problema

La industria analiza tres posibles caminos para exportar:

  1. A través de Bolivia —la ruta natural—, pero hoy trabada por los altos costos que exige ese país. Bolivia cobra u$s 1,9 por millón de BTU, casi cuatro veces la tarifa argentina.
  2. Por el sur brasileño, cerrando un anillo entre Uruguayana y Porto Alegre.
  3. Por Paraguay, que no solo serviría como país de tránsito: también planea incorporar gas para generación eléctrica y fertilizantes, un mercado adicional que Argentina podría abastecer.

Cualquiera de estos caminos necesita nuevas inversiones y acuerdos binacionales, salvo el boliviano, que ya cuenta con la red operativa, aunque a un costo difícil de justificar.

La industria energética coincide en algo: hay oportunidad y hay demanda. Pero también hay una ventana de tiempo limitada. Si Argentina consigue ordenar su marco regulatorio y asegurar contratos firmes, el megaproyecto podría ponerse en marcha en menos de un año y abrir una nueva etapa para el gas neuquino: la de los grandes contratos regionales.

Fuente: Medios.

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