Desastre agrícola en el Valle: una tormenta histórica destruyó más de 800 hectáreas de producción frutícola

Una violenta tormenta de lluvia y granizo arrasó campos de Chimpay, Valle Medio y Alto Valle, con pérdidas masivas en cereza, pera, manzana y fruta de carozo. Productores hablan de una temporada “terminada” y alertan por el impacto social: cientos de trabajadores quedarían sin empleo desde esta semana.

La tarde del domingo dejó una marca imborrable en el Valle Medio y el Alto Valle de Río Negro y Neuquén. Una tormenta violenta, con lluvia torrencial y granizo de gran tamaño, arrasó en minutos con cultivos, estructuras y meses de trabajo. La escena que quedó atrás fue devastadora: cientos de hectáreas destruidas, plantas quebradas, mallas antigranizo colapsadas y familias productoras enfrentando un panorama de angustia e incertidumbre. Lo que hasta el mediodía era una temporada con expectativas altas se transformó en uno de los desastres agrícolas más severos de los últimos años.

Para muchos, la temporada se terminó en cuestión de minutos: “Cientos de hectáreas en plena producción quedaron dañadas”, relató un productor del Valle Medio. “De los dos o tres establecimientos grandes de cereza, a dos les destrozó todo. No hay cosecha ni de pera ni de manzana. Estamos hablando de seis empresas grandes totalmente afectadas”.

La firma Extraberry —uno de los principales polos cereceros de la región— sufrió pérdidas severas, tanto en sus cultivos de cereza como en unas 50 hectáreas de manzana y pera pertenecientes a un productor de Huergo. En Villa Regina, el productor Hugo Bonade reportó daños en más de 100 hectáreas de carozo, pera y manzana. Otros establecimientos, directamente, quedaron sin producción. “Es el caso más crítico: en cuatro años, esta es la tercera temporada que pierde”, lamentaron vecinos.

Los primeros relevamientos revelan daños en más de 800 hectáreas, de las cuales al menos 300 corresponden a cereza afectada por granizo o cracking. Las mallas antigranizo, que suelen ser un salvavidas, no resistieron la violencia del temporal en algunos casos. Kleppe, una firma clave del sector, también reportó pérdidas: las mallas cedieron ante los “bolsones de piedra” que se formaron por la acumulación del granizo.

El impacto social es inmediato. “El problema ahora es la gente que trabaja en los campos. Se quedaron sin trabajo”, alertaron los productores. Solo Extraberry emplea a más de 600 personas; el acortamiento de la temporada dejará a muchas familias sin ingresos desde este mismo lunes. Lo mismo ocurrirá en empaques y otras actividades vinculadas, donde se espera una fuerte caída en la demanda de mano de obra.

El Alto Valle también sufrió consecuencias serias, aunque allí predominó la lluvia. En esta etapa, el exceso de agua es igual de destructivo que el granizo: la humedad provoca cracking, un daño irreversible que deja la cereza fuera de los mercados más exigentes. 

La catástrofe golpea directamente la matriz exportadora del Valle Medio, que el año pasado envió más de 2.400 toneladas de cereza al exterior. Este año se esperaba repetir o incluso superar ese número, pero hoy las proyecciones están totalmente en duda. El daño en la fruta, visible y profundo, prácticamente anula el destino exportador.

Videos e imágenes que circularon durante toda la tarde mostraron la magnitud del desastre: campos blancos de granizo, estructuras derrumbadas, mallas arrancadas, canales desbordados. Los equipos técnicos comenzarán en los próximos días un relevamiento más preciso, pero el sector ya lo sabe: esta tormenta dejará una huella profunda en la economía regional.

En medio de la conmoción, el gobernador Alberto Weretilneck expresó su acompañamiento a las familias productoras. “Todo nuestro apoyo y solidaridad con cada productor y cada familia afectada por este violento temporal. Sé del esfuerzo detrás de cada hectárea trabajada y del valor que representan nuestras peras, manzanas y cerezas para la economía rionegrina”, publicó en su cuenta de X.

Fuente: Medios

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