Enero no siempre fue el primero: la historia detrás del inicio del año

Durante siglos, distintas culturas y regiones marcaron el comienzo según estaciones, religión o la luna.

El 1 de enero se consolidó como inicio del año tras siglos de cambios en la forma de medir el tiempo, con Roma y la Iglesia como protagonistas. La fecha se adoptó de manera casi global a partir de 1582, cuando el papa Gregorio XIII impulsó el calendario gregoriano, que ajustó el sistema juliano y formalizó los años bisiestos para corregir desfases astronómicos.

Pero el camino hasta esa definición fue largo. En la antigua Roma, los primeros calendarios empezaban en marzo, ligados al ciclo agrícola y al dios Marte, y ni siquiera incluían meses de invierno. En el siglo VII a.C., el rey Numa Pompilio sumó enero y febrero para ordenar mejor el año, aunque al basarse en la luna, los desajustes con las estaciones siguieron.

Con el calendario gregoriano, el 1 de enero dejó de ser solo una referencia romana y pasó a ser el punto de partida del año en la mayor parte del mundo. Igual, no todos los calendarios funcionan igual: culturas como la china siguen guiándose por ciclos lunisolares para marcar su propio Año Nuevo.

Fuente: Medios

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