Catalina Galcerán, la nena que fue atropellada por un patrullero el pasado 20 de noviembre en Plottier, atraviesa una etapa decisiva en su recuperación. Días atrás viajó a Buenos Aires para someterse a una última cirugía y comenzar su rehabilitación neurológica. Este martes, su familia confirmó la noticia más esperada: la operación fue un éxito.
Esteban, el papá de Catalina, relató en primera persona cómo se vivieron las horas más críticas del procedimiento quirúrgico al que fue sometida su hija en el centro de salud Fleni, adonde fue trasladada el jueves pasado. Tras varios días de estudios y evaluaciones, los médicos fijaron la fecha de la intervención para este martes. La cirugía comenzó a las 14 y se extendió durante cinco horas.
Se trató de una compleja operación de fijación cervical, en la que debieron colocarle una prótesis en las vértebras fracturadas durante el siniestro vial, con el objetivo de estabilizar el cráneo y evitar daños en la médula espinal. “Quedó todo como ellos esperaban”, contó Esteban, visiblemente aliviado.
Según explicó, incluso los propios especialistas del Fleni se muestran sorprendidos por la fortaleza de Catalina, quien ya atravesó cuatro cirugías tras sufrir gravísimas lesiones. “La realidad es que no se explican por qué Catalina está viva”, expresó. El pronóstico previo a la intervención era incierto y los médicos habían advertido que muy pocos pacientes llegan a esta instancia luego de lesiones cervicales tan complejas. “No suelen llegar a la operación, se quedan en el camino”, relató el padre.
Las horas de quirófano fueron especialmente difíciles para la familia. “Fueron matadoras. La incertidumbre y el miedo estuvieron muy presentes. Son momentos en los que quedás suspendido”, recordó Esteban. Tras la cirugía exitosa y los días de observación que indiquen los médicos, Catalina será trasladada desde el barrio porteño de Belgrano a Escobar, donde funciona el centro de rehabilitación del Fleni, para iniciar el siguiente capítulo de su recuperación.
A lo largo de este proceso, la familia de Catalina recibió un fuerte acompañamiento de la comunidad. “Uno pone cositas en las redes para darse aliento y la gente te inunda el teléfono de mensajes y llamados. Nos llena de fuerzas”, contó Esteban. Agregó que muchas personas incluso comenzaron a acercarse de manera presencial, tanto desde Neuquén como desde distintos puntos de la provincia de Buenos Aires.
Luego de casi dos meses de tensión permanente, la familia transita este momento con un poco más de calma y esperanza. “Catalina nos manda un mensaje muy claro: ella puede y se quiere quedar”, expresó su papá, emocionado. “No para y nos alienta a nosotros a tener más fuerza. Yo la voy a acompañar hasta donde ella diga”, concluyó.
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