Desalojaron a una mujer que vivía en una carpa en una plaza de Plottier

La plaza había dejado de ser un espacio recreativo por el deterioro, los malos olores y la situación de inseguridad, según relataron los vecinos.

Desde octubre del año pasado, los vecinos del barrio Svelitza de Plottier convivían con una situación que, con el paso de los meses, se volvió insostenible. Una mujer de alrededor de 45 años se había instalado a vivir en una carpa en la plaza ubicada entre las calles Chocón y Piedra del Águila, a unas ocho cuadras del edificio municipal.

Tras tres meses de reclamos, presentaciones y denuncias, la Justicia intervino y ordenó el desalojo, que se concretó casi a la medianoche de este miércoles. La mujer fue notificada de la medida judicial y debió retirarse del espacio público.

La plaza, que debería ser un lugar recreativo, mostraba una postal muy distinta. En uno de sus sectores, junto a un paredón lindero a viviendas particulares, permanecía la carpa donde residía la mujer. Restos de basura, pasto seco y un olor penetrante rodeaban el lugar, al punto de que varios vecinos aseguraron que no podían abrir las ventanas de sus casas.

Todos usan la plaza como baño. Están los chicos jugando y ellos se bajan los pantalones para hacer sus necesidades”, denunciaron vecinos del barrio, visiblemente afectados por la situación.

“Desde octubre venimos pidiendo una solución”

Ítalo Cerda, presidente de la comisión vecinal del barrio Svelitza, explicó que el conflicto no fue repentino. “Desde el 29 de octubre del año pasado tenemos a esta persona viviendo en la plaza”, señaló.

Según relató, desde el primer momento se intentó un abordaje institucional. “Acción Social del municipio se acercó, le ofreció un lugar donde quedarse, un refugio e incluso ayuda económica, pero ella se negó a irse y a recibir cualquier tipo de asistencia”, afirmó.

Con el correr de las semanas, el problema se agravó. “No es solo ella: comenzaron a venir otros hombres, personas que no conocemos, que toman alcohol y usan los paredones de las casas como baño. Hay vecinos que no pueden ni abrir las ventanas por el olor”, sostuvo Cerda.

Olor, miedo y chicos que dejaron de ir a la plaza

Uno de los episodios que terminó de colmar la paciencia del barrio ocurrió el martes, cuando se produjo una fuerte discusión entre la mujer que vivía en la carpa y una vecina embarazada que reside en una de las casas linderas.

Es una vecina que la pasa muy mal, está esperando un bebé y no puede vivir así. Ahí nos dimos cuenta de que esto se fue de las manos”, expresó el referente barrial.

La preocupación también se centró en los niños. “Los vecinos ya no mandan a los chicos a jugar. De repente aparece gente que orina en un espacio público donde hay nenes jugando. Es muy grave”, remarcó Cerda.

La situación resultaba aún más frustrante porque la comunidad venía trabajando para mejorar el lugar. “Estamos remodelando la plaza con nuestros propios recursos: arreglamos los juegos, compramos una bomba de agua y la protegimos porque nos la robaron. Los chicos quieren venir a jugar y se encuentran con esto”, lamentó.

Denuncias, Policía y la intervención judicial

La Policía de la Comisaría 46 intervino en varias oportunidades, aunque con limitaciones. “Nos dijeron que sin una orden judicial no podían desalojar. Necesitaban una decisión de un juez”, explicó Cerda.

Ante la falta de respuestas, los propios vecinos comenzaron a radicar denuncias individuales. “Cada vecino fue a la comisaría. Esto ya rebasó todo límite”, subrayó.

Entre los hechos denunciados también figuran robos en la zona, como el de la bomba de agua de la plaza, y la presencia de personas ajenas al barrio. “No sabemos con qué intenciones viene esta gente. Eso no es seguro para nadie, menos para los chicos”, sostuvo.

Si bien los vecinos aclararon que no se trató de una persecución, reconocieron el temor creciente. “Entendemos que es una persona vulnerable, pero hace meses que se le ofrece ayuda y no la acepta. Es agresiva y eso genera miedo”, expresó Cerda, quien además advirtió sobre el riesgo sanitario que implicaba la falta de higiene en el lugar.

Finalmente, tras agotar todas las instancias institucionales, la Justicia emitió una orden de desalojo, que fue notificada y cumplida en las últimas horas. De esta manera, la mujer dejó la plaza del barrio Svelitza, poniendo fin a un conflicto que mantuvo en vilo a toda la comunidad durante meses.

Fuente: Medios.

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