Luego de un 2025 que vecinos y autoridades coincidieron en calificar como un período relativamente tranquilo, las fiestas electrónicas volvieron a irrumpir en la zona de chacras de Centenario y reactivaron un conflicto de larga data. Productores del sector cercano a la calle 9, en el norte de la ciudad, volvieron a alzar la voz ante una problemática que, aseguran, necesita con urgencia un marco legal específico.
Durante la madrugada del sábado 17 de enero, la tranquilidad del área rural se vio alterada por una nueva fiesta electrónica realizada en una chacra de la zona. Vecinos relataron que pasadas las 8 de la mañana aún había numerosos vehículos estacionados a ambos lados del camino rural y una importante cantidad de residuos dispersos en la vía pública, evidenciando el impacto que dejó el evento.
Carlos Iacono, productor de la chacra Flor Dorada, explicó que desde hace años vienen solicitando la prohibición de este tipo de eventos en zonas productivas mediante una ordenanza municipal. “La música a tan alto volumen es una falta de respeto para quienes trabajamos desde temprano. Esto no puede seguir así, tiene que haber sanciones muy fuertes”, sostuvo.
Iacono remarcó que la ausencia de una normativa clara genera un clima de creciente tensión entre los vecinos. “La falta de reglas provoca reclamos cada vez más fuertes. Incluso los más tranquilos empiezan a pensar en represalias, y eso es lo que queremos evitar”, advirtió. En ese sentido, reclamó que se avance en una ordenanza que prohíba las fiestas al aire libre en zonas de chacras y que la regulación quede establecida para la próxima gestión municipal.
Desde el Municipio reconocieron que los valores actuales de las multas están desactualizados y que es necesario revisarlos y aumentarlos para que tengan un verdadero efecto disuasorio.
Qué dice la municipalidad sobre las fiestas clandestinas
La secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable de Centenario, Alicia Mannucci, explicó que estas fiestas funcionan de manera clandestina y fuera de cualquier control municipal. “Esta forma de captar público y hacer publicidad se da a través de redes sociales a las que no tenemos acceso. No solicitan habilitación ni ingresan por mesa de entrada, por lo que no podemos otorgarles ninguna autorización ni garantizar condiciones de seguridad”, señaló.

Mannucci detalló que, cuando toman conocimiento de un evento, desde el Ejecutivo municipal se da aviso a organismos como Bomberos y el hospital local, pero aclaró que el Municipio no tiene facultades para clausurar una fiesta sin una orden judicial. “Podemos ubicarnos en los accesos, pedir documentación en la vía pública y advertir a los asistentes que se trata de un evento no habilitado”, explicó.
Según indicó la funcionaria, este tipo de fiestas suele organizarse bajo una modalidad cerrada, en la que la ubicación exacta solo se comunica a quienes ya pagaron la entrada, lo que dificulta cualquier intervención preventiva. “A la gente no le importa que sea clandestino; incluso, a muchos les resulta atractivo”, comentó.
En este contexto, Mannucci subrayó que la denuncia de los vecinos resulta fundamental para que los organismos estatales puedan intervenir con mayor rapidez.
Impacto en la producción y el ambiente
Más allá de los ruidos molestos, desde el Municipio advirtieron que estos eventos generan consecuencias directas sobre la producción rural.
“La vibración afecta la salud de las abejas, por ejemplo. En esa zona hay al menos tres apicultores, además de otros productores con animales”, explicó Mannucci.
La funcionaria remarcó que la zona rural no está habilitada para cualquier tipo de actividad y recordó otros conflictos ocurridos en el pasado, como tareas de arenado de tubos por parte de empresas petroleras. “Ese tipo de prácticas libera sílice en el aire, perjudica la salud de los habitantes y daña el suelo productivo”, indicó.
En ese sentido, sostuvo que las fiestas clandestinas no constituyen solo una contravención administrativa. “Están perjudicando una zona que produce alimentos desde hace más de 100 años”, enfatizó.

Multas y expectativa de cambios
Actualmente, las multas por ruidos molestos en Centenario pueden ir desde un millón hasta 20 millones de pesos, aunque desde el Ejecutivo municipal reconocen que esos montos deben actualizarse. Mannucci aseguró que esperan avanzar en una ordenanza específica que permita sancionar con mayor dureza este tipo de eventos y contar con el acompañamiento del Poder Judicial para agilizar los operativos en zonas productivas.
Mientras tanto, productores y vecinos insisten en la necesidad de una solución de fondo que permita preservar la tranquilidad, la producción y el carácter rural de una zona que, aseguran, no puede seguir siendo escenario de fiestas clandestinas.
Fuente: Medios.







