Incendios en el sur de Chile dejan 20 muertos y miles de damnificados
14 focos permanecen activos, y varios presentan un comportamiento extremo que dificulta su control.
Lucía Palma
Chile atraviesa una de las emergencias más devastadoras de los últimos años. Los incendios avanzan sin pausa sobre zonas rurales y urbanas, dejando un saldo preliminar de 20 personas fallecidas, miles de damnificados y comunidades enteras paralizadas por la tragedia. La geografía afectada muestra cenizas, casas reducidas a escombros y un paisaje marcado por la destrucción.
El Estado de Catástrofe rige en amplias regiones del sur del país, donde la situación sigue siendo crítica. Algunos focos están contenidos, pero otros continúan fuera de control, y la amenaza permanece activa, con posibilidad de que el número de víctimas aumente.
El comandante del Cuerpo de Bomberos, Héctor Cáceres, desde Viña del Mar, describió la situación como “preocupante y dolorosa”.
“Hay 20 fallecidos, preliminarmente. No hay una cifra clara de desaparecidos, se siguen haciendo búsquedas en sectores arrasados”, señaló.
El daño material es igualmente estremecedor. Al menos 1.500 viviendas fueron destruidas, muchas de ellas en zonas rurales donde bomberos no lograron controlar el avance del fuego. Cáceres destacó que en algunos casos, familias enteras quedaron atrapadas en medio del campo sin posibilidad de defensa.
El fuego avanza sin control
El comportamiento del incendio agrava la emergencia. Los frentes avanzan hacia el sur, impulsados por vientos internos y brisas costeras, afectando principalmente las regiones de Ñuble, Biobío y Araucanía.
Según el último reporte oficial, 14 focos permanecen activos, de los cuales 6 a 7 presentan un comportamiento extremo, conocidos como incendios convectivos, los más destructivos a nivel mundial. Cáceres fue contundente:
“No hay ninguna posibilidad de control en esos casos”.
La tragedia no es un hecho aislado. El cambio climático y años de sequía han vuelto los incendios más agresivos y prolongados. Cáceres explicó que antes las temporadas de fuego iban de fines de noviembre a marzo, mientras que ahora se extienden de octubre a mayo, afectando cada vez más regiones del país.
Brigadistas al límite y cooperación internacional
Más de mil bomberos, personal de Conaf, militares, carabineros y grupos civiles combaten el fuego en condiciones extremas. La ayuda internacional, como equipos provenientes de Argentina, ha sido vital para brindar respiros logísticos y reforzar la operación.
“Detrás de cada combatiente hay otra persona brindando apoyo médico, alimentación y resguardo. Incluso en algunas zonas, el ingreso requiere custodia militar”, alertó Cáceres, quien agregó que algunos bomberos fueron atacados mientras trabajaban.
El impacto social es profundo: ciudades paralizadas, eventos deportivos y culturales suspendidos, y comunidades volcadas por completo a la emergencia describen la magnitud del desastre.
“Concepción está bastante golpeada, con medios de emergencia abocados a prestar apoyo a la emergencia”, resumió el comandante.
Mientras el fuego continúa activo y el humo cubre pueblos enteros, Chile enfrenta una tragedia de proporciones históricas, con muerte, desolación y un enorme esfuerzo colectivo para evitar que el desastre sea aún mayor.