Argentina contará en 2028 con una nueva planta siderúrgica de última generación que apunta a convertirse en la acería con menor huella de carbono a nivel global. Se trata del proyecto Sidersa+, desarrollado por la empresa del mismo nombre, que demandará una inversión de 300 millones de dólares y comenzará a producir acero “verde” para el mercado interno, con proyección exportadora.
La planta estará ubicada en San Nicolás de los Arroyos, provincia de Buenos Aires, y tendrá una capacidad instalada de 360 mil toneladas anuales de hierro de construcción. Será la primera siderúrgica construida en el país en más de 50 años. Durante el pico de obra generará más de mil puestos de trabajo y, una vez en funcionamiento, más de 300 empleos directos y unos 3.500 indirectos.

El proyecto se puso en marcha en 2025, tras su inscripción en el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI). Aunque su producción estará orientada principalmente al mercado local, la baja huella de carbono le dará una ventaja clave para exportar a Europa, donde ya rige un impuesto al carbono que alcanza a las importaciones de acero.
La denominación de “acero verde” responde al uso de tecnología MIDA minimill, que emplea chatarra como materia prima y un sistema de control energético altamente eficiente. Según datos oficiales de la empresa, este esquema permitiría reducir hasta un 77% las emisiones de dióxido de carbono en comparación con una siderurgia tradicional de alto horno.
El horno eléctrico incorporará un sistema de gestión de energía que hoy solo existe en países como Canadá y Estados Unidos. De acuerdo con Alejandro Galdeano, gerente de Operaciones de Acería de Sidersa, esta tecnología permitirá conectar energías renovables de forma directa al horno, sin pasar por el sistema eléctrico nacional, al convertir corriente alterna en corriente continua.
Esto habilita, por ejemplo, el uso directo de energía solar, un campo en el que la empresa ya tiene experiencia, ya que es propietaria de dos parques solares en la provincia de San Juan. En términos ambientales, mientras el promedio mundial de la industria es de 1,79 toneladas de CO₂ por cada tonelada de acero, la futura planta proyecta emitir solo 0,38 toneladas, marcando un cambio significativo en la producción siderúrgica nacional.
Fuente: Medios







