La finalización del mandato de António Guterres abrirá un proceso inédito en la historia de Naciones Unidas: dos argentinos competirán por la Secretaría General del organismo. Se trata de Rafael Mariano Grossi, actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), y Virginia Gamba Stonehouse, funcionaria especializada en desarme, protección de civiles y niñez en conflictos armados.
Grossi es el candidato respaldado oficialmente por el gobierno de Javier Milei, mientras que Gamba será impulsada por un grupo de países y organizaciones internacionales cuyos apoyos aún no fueron formalmente anunciados. Ambos desarrollaron gran parte de su carrera dentro del sistema de Naciones Unidas y cuentan con reconocimiento internacional por su trayectoria.

Rafael Grossi ha tenido un rol central en los principales conflictos nucleares de los últimos años, con participación directa en negociaciones vinculadas a Ucrania, Rusia, Irán y otros escenarios de alta tensión geopolítica. Actualmente dirige el OIEA, organismo encargado del control nuclear a nivel global. A lo largo de su carrera fue jefe de gabinete del OIEA y de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), ambas instituciones galardonadas con el Premio Nobel de la Paz.
Virginia Gamba, en tanto, se especializó en desarme, armas químicas y protección de la infancia en contextos de guerra. Fue parte del Consejo Ejecutivo del movimiento Pugwash, que recibió el Premio Nobel de la Paz en 1995 por su labor en la promoción del desarme nuclear. También ocupó cargos estratégicos en Naciones Unidas vinculados a la prevención de masacres, el uso de niños soldados y la resolución de conflictos armados.

Ambos comparten una mirada crítica sobre el presente de la ONU y coinciden en la necesidad de que el organismo recupere un rol central en la prevención de guerras y la resolución pacífica de conflictos, en un escenario internacional atravesado por la militarización y el aumento de los enfrentamientos armados.
Grossi ha señalado que la organización enfrenta una crisis de credibilidad y liderazgo, y planteó la necesidad de una conducción con presencia activa en los territorios de conflicto. Gamba, por su parte, advierte sobre un cambio de paradigma global, donde las salidas militares tienden a imponerse sobre las diplomáticas, y sostiene que Naciones Unidas debe volver a consolidarse como el principal espacio de diálogo internacional.
La doble postulación de Grossi y Gamba representa un hecho inédito para la diplomacia argentina y abre un nuevo escenario en la disputa por la conducción de la ONU, en un contexto de alta inestabilidad global y creciente conflictividad internacional.
Fuente: Medios







