El gobierno de Cuba inició un plan de emergencia que incluye el cierre de algunos hoteles y la reubicación de turistas internacionales como respuesta a una profunda crisis energética que afecta al país caribeño y amenaza con colapsar su infraestructura turística y de servicios básicos.
El viceprimer ministro Óscar Pérez-Oliva Fraga confirmó que se puso en marcha una estrategia destinada a “compactar las instalaciones turísticas y aprovechar la temporada alta con menor consumo de energía”. Esta medida se traduce en el cese de operaciones de establecimientos ubicados en polos turísticos clave como Varadero y los cayos del norte de la isla, según fuentes del sector turístico.

La decisión se produce en el marco de un desabastecimiento de combustible agravado por la falta de divisas y las sanciones impuestas por Estados Unidos, que han dificultado aún más la llegada de petróleo a la isla. En este contexto, el turismo —que ya venía registrando una caída en la llegada de visitantes en 2025, con registros significativamente inferiores a años anteriores— enfrenta uno de sus peores momentos recientes.

Para enfrentar el escenario, el presidente Miguel Díaz-Canel retomó el concepto de “opción cero”, un plan de supervivencia diseñado durante el llamado Período Especial de los años noventa ante situaciones de escasez extrema. El paquete de medidas también contempla racionamiento de combustible, impulso al teletrabajo y otras restricciones para reducir los consumos energéticos en diversos sectores de la economía.
La crisis energética no solo afecta al turismo, sino también al transporte, la producción de alimentos y otros servicios públicos, colocando a Cuba en una situación de tensión sin precedentes en los últimos años y obligando al gobierno a tomar decisiones que alteran la actividad cotidiana y la experiencia de los visitantes internacionales.
Fuente: Medios







