Boca Juniors no estuvo a la altura ante un buen Vélez y cayó 2-1 en Liniers, en una noche que dejó expuestas varias falencias. Tras un primer tiempo chato y sin emociones, el conjunto local sacó ventajas en el complemento con dos goles en apenas un minuto, producto de errores defensivos del Xeneize. El descuento de Iker Zufiaurre, sobre el cierre, solo sirvió para maquillar el resultado.
Como en muchos partidos fuera de casa, Boca priorizó el juego directo y le cedió la pelota al rival, apostando a alguna contra. Tuvo dos chances claras con desbordes de Juan Barinaga y Miguel Merentiel, pero le faltó precisión en la definición. Vélez, en cambio, empezó impreciso, abusó del centro, aunque fue creciendo con el correr de los minutos.
Con Diego Valdés como eje en la mitad de la cancha, el Fortín empezó a encontrar espacios. Un tiro de esquina que cabeceó Florián Monzón y un remate de Kevin Zenón fueron avisos claros. También hubo una buena sociedad entre Claudio Baeza y Elías Gómez por izquierda, que complicó seguido a la defensa visitante.
En el segundo tiempo, Vélez fue más decidido y encontró su premio rápido. Tras una buena jugada colectiva, Valdés asistió a Joaquín García y el centro terminó en la cabeza de Matías Pellegrini para el 1-0. Sin dejar reaccionar a Boca, el local volvió a golpear un minuto después con otra aparición ofensiva que selló el 2-0.
Golpeado, el Xeneize quedó largo, desordenado y expuesto. Vélez tuvo espacios para liquidarlo y hasta estuvo cerca del tercero, mientras desde las tribunas bajaba el “ole”. Tomás Aranda intentó cambiar la energía desde el banco, pero el equipo no logró meterse de lleno en partido.
La reacción llegó tarde y desde un juvenil: Iker Zufiaurre tomó la pelota en la medialuna y la colgó del ángulo con un derechazo impecable. Fue lo mejor de Boca en la noche. Con muy poco juego y muchas dudas, el equipo se volvió de Liniers con otra derrota que profundiza su irregularidad.
Fuente: Medios







