La combinación de más oferentes, mejores precios y estudios técnicos detallados permitió al Ministerio de Salud optimizar las compras y reducir el gasto en medicamentos e insumos sanitarios. Con esta metodología, la cartera se prepara ahora para lanzar licitaciones que cubrirán la provisión de los próximos ocho meses.
Según datos oficiales, más de un tercio de los productos incluidos en las licitaciones sanitarias de 2026 no superaron el valor de la misma compra realizada el año anterior. A pesar del contexto inflacionario, la provincia logró ahorrar más de 600 millones de pesos en rubros como microbiología y diálisis.
“Que el 34,5% de las licitaciones no hayan superado el precio de la anterior, pese a la inflación, demuestra que el método funciona”, afirmó la subsecretaria de Administración Sanitaria, Iris Martín. “No es casualidad, es el resultado de abrir la competencia y mejorar los procesos”, agregó.
Desde la cartera explicaron que el trabajo se sostuvo durante dos años, con el objetivo de mantener la calidad de los insumos y, al mismo tiempo, optimizar los recursos públicos.
La mejora en la cadena de pagos fue uno de los factores clave. “En algunos rubros pasamos de tener como máximo ocho oferentes a recibir más de 30 ofertas diferentes”, detalló la funcionaria. Este incremento permitió generar mayor competencia y obtener precios más bajos.
Según explicó, cuando existen pocos proveedores y no hay previsibilidad en los pagos, el costo financiero se traslada a la cotización. “Abrir el juego y tener mejores propuestas es lo que nos ayuda a bajar los precios”, sostuvo.
En 2025, el ministerio renovó la red de diagnóstico con un ahorro significativo. De acuerdo con el Comité Provincial de Evaluación de Tecnologías Sanitarias, el proceso licitatorio permitió un ahorro de $435.911.400 al adjudicar una propuesta por $952.608.600 frente a otra que ascendía a $1.388.520.000.
El análisis económico comparó las ofertas con proyecciones ajustadas por inflación y determinó que los valores adjudicados quedaron por debajo de las estimaciones. En insumos críticos de identificación bacteriana, la diferencia entre proveedores alcanzó el 76,5%, mientras que en hemocultivos fue del 19,6%.
Además, se informó que la reducción del gasto fue del 31,4%, en paralelo con una duplicación de la capacidad de procesamiento de muestras. Un escenario similar se dio en la compra de sillones y equipos de diálisis, donde la apertura de las licitaciones permitió ahorrar más de 100 millones de pesos.
Fuente: Medios







