El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) puso en marcha una Unidad Entomológica en la Patagonia Norte, con un objetivo estratégico: garantizar que la fruta fresca exportada a Estados Unidos cumpla con todas las exigencias sanitarias.
La nueva dependencia funciona dentro del Depósito Fiscal y Aduanero de Centenario, en Neuquén, y está conectada directamente con el Laboratorio Regional de Plagas que Senasa tiene en Villa Regina, Río Negro. Esta vinculación tecnológica permite realizar los análisis en tiempo real, acelerando la evaluación sanitaria de la producción.
En términos prácticos, esto representa un paso clave para que cerezas, manzanas y peras de la Patagonia Norte puedan llegar al mercado estadounidense sin demoras y con mayor seguridad sanitaria.
Qué cambia para los exportadores
Hasta ahora, parte del proceso de exportación implicaba tiempos adicionales de control y coordinación. Con la habilitación de esta unidad, la inspección y certificación fitosanitaria se optimiza directamente en origen, antes de que la fruta salga del país.
El procedimiento incluye la verificación de agentes sanitarios federales del Senasa y también de inspectores del APHIS-USDA, el Servicio de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal del Departamento de Agricultura de Estados Unidos. Este doble control es obligatorio para cumplir con los acuerdos bilaterales vigentes entre ambos países.

La puesta en funcionamiento de la unidad es resultado de un esfuerzo conjunto entre el Depósito Fiscal y Aduanero, el Comité de Productores y Exportadores de Fruta Fresca a Estados Unidos (Copexeu) y el Centro Regional Patagonia Norte del Senasa.
Copexeu, que representa al sector exportador, participa activamente en la implementación de los planes de trabajo acordados entre ambos países y aporta los recursos necesarios para garantizar el funcionamiento de la unidad.
Estados Unidos, un mercado exigente
Estados Unidos es uno de los destinos más importantes y exigentes para la fruta argentina. Los controles fitosanitarios buscan evitar la introducción de plagas que puedan afectar la producción local.
Con esta nueva unidad, la Patagonia Norte mejora su competitividad regional: se reducen los tiempos de inspección, se ordenan los procesos y se fortalece la trazabilidad de los envíos. En una región donde la fruticultura es un motor económico, cada avance en logística y certificación sanitaria impacta directamente en la capacidad de mantener y ampliar mercados internacionales.
Fuente: Medios.







