Una mujer sufrió un brutal ataque con machete por parte de su propio hermano en el barrio Obrero A de Cipolletti, y terminó con heridas graves, incluyendo 14 puntos de sutura en un brazo, golpes en la cabeza y un miedo que aún la paraliza: “Temo por mi vida”, declaró tras denunciar el hecho. Pese a que había alertado a la Policía minutos antes, el agresor llegó y desató una escena de terror que incluyó persecución, arrastre por el suelo y un intento de arrollarla con un auto.
El episodio ocurrió el lunes por la noche y tuvo como protagonista a Carlos Acuña, de 40 años, quien reaccionó con furia descontrolada cuando su hermana Florencia le reclamó la devolución de dinero que le había prestado. Antes del ataque, la víctima recibió mensajes amenazantes por WhatsApp y advertencias de que “haría entender las cosas”.
Según el relato de Florencia, su hermano, con problemas de consumo desde la adolescencia y bajo los efectos del alcohol, apareció completamente fuera de sí. La mujer había solicitado ayuda a la Comisaría 45° Anai Mapu, cuyos efectivos llegaron a la esquina de su casa pero se retiraron antes de la llegada del agresor.

El ataque comenzó con golpes de puño y trompadas a la cabeza. Luego apareció el machete: “Me pegó en el pecho, me dio un puntazo que de milagro no fue mortal. Me cortó el brazo, me pusieron 14 puntos”, relató.
El hombre la tomó del pelo y la arrastró hasta un descampado, donde continuó golpeándola en el piso. En un momento de desesperación, Florencia logró soltarse y correr, pero la violencia no cesó: su hermano la persiguió, arrojó piedras y dañó su vehículo. Además, su cuñada intentó arrollarla con un auto; Florencia se arrojó sobre el parabrisas y lo rompió con su propio cuerpo para evitar ser atropellada.
Finalmente, ensangrentada y con la ropa manchada, logró refugiarse en la casa de su madre, donde llegó la ambulancia del Siarme. Fue trasladada al Hospital Pedro Moguillansky, donde recibió suturas y atención médica por las heridas cortantes y los traumatismos.
Denuncia y medidas de protección
Florencia radicó la denuncia en la Comisaría de la Mujer y solicitó medidas de protección, incluyendo restricción de acercamiento y un botón antipánico. El agresor fue detenido, aunque el miedo permanece, ya que vive a pocos metros de su casa. Además, tiene antecedentes recientes por lesiones a un efectivo policial y resistencia a la autoridad, y actualmente cumplía una probation.
El caso refleja un episodio de violencia familiar extrema, con consecuencias físicas y psicológicas profundas, y evidencia la importancia de medidas preventivas y acompañamiento de las víctimas.
Fuente: Medios.







