En un escenario productivo marcado por tormentas de granizo, montes frutales en abandono y mayor presión de plagas, los productores de manzana enfrentan un desafío clave: ¿qué fruta conviene almacenar para vender en el segundo semestre del año?
Las recientes caídas de granizo, que afectaron entre 6.000 y 8.000 hectáreas según estimaciones preliminares, encendieron las alarmas en el sector. “Cayó mucha piedra”, señalan los productores, quienes advierten que los daños no fueron aislados y se repitieron en áreas centrales del Valle productivo. La combinación de fruta golpeada, menor oferta y defectos por asoleado o exposición al sol complica la calidad exportable y apta para almacenamiento prolongado.
El granizo no es el único problema. Muchos montes presentan abandono o manejo deficiente, con escasa protección contra la radiación solar. Además, la carpocapsa, plaga que afecta la sanidad de los frutos, tuvo una presión superior a años anteriores.
En paralelo, mercados como Brasil muestran fruta con mayor calidad y mejor condición sanitaria, lo que genera una competencia directa y eleva las exigencias de los consumidores, que no toleran defectos visibles en los productos.

El riesgo de almacenar “cualquier fruta”
Con la expectativa de menos fruta disponible y precios en alza, algunos operadores podrían sentirse tentados a almacenar todo lo cosechado. Sin embargo, especialistas advierten que esta estrategia puede ser contraproducente:
- “La fruta buena va a valer; la fruta mala, no”, resumen.
- Consumidores rechazan manzanas golpeadas, asoleadas o con defectos, generando descarte y pérdida de imagen.
- Precios elevados sin respaldo en calidad pueden impulsar importaciones de Chile o Brasil, o incluso sustitución por otras frutas, como bananas.
Cómo seleccionar la fruta adecuada para la guarda
La clave es no especular con los precios, sino elegir fruta que soporte almacenamiento prolongado y mantenga atributos comerciales:
- Sin golpes de granizo: marcas superficiales empeoran en cámara y afectan la apariencia.
- Sin asoleado: el daño solar reduce vida útil y calidad visual.
- Libre de carpocapsa: la plaga compromete la sanidad y genera problemas en destino.
- Tamaño comercial: preferentemente calibres entre 70 y 120; el 130 puede aceptarse según variedad y demanda.
Además, el manejo poscosecha es crucial: la fruta debe ingresar rápidamente al frigorífico y, cuando corresponde, utilizar tecnologías como 1-MCP para controlar la maduración y extender la vida útil dentro de un esquema adecuado de cadena de frío.
Cosecha y clasificación: el primer paso para conservar calidad
“El desafío empieza mucho antes de la cámara”, advierten técnicos. En montes dañados por granizo, evitar que fruta golpeada entre en el circuito es complicado. En las líneas de empaque, mezclar lotes puede contaminar partidas de buena calidad.
Por eso, es fundamental extremar la clasificación en campo y galpón, incluso si implica mayores descartes a corto plazo. La estrategia debe centrarse en conservar solo la fruta que sostenga precio y reputación en el mercado.
En un año especialmente complejo, la lección se repite: menos fruta no significa éxito asegurado. El mercado siempre paga calidad, y almacenar fruta sin seleccionar puede resultar mucho más costoso que perder algunos kilos en descartes estratégicos.
Fuente: Medios.







