El general de brigada Ahmad Vahidi fue designado como nuevo comandante en jefe del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica por las autoridades de Irán, en un movimiento que vuelve a colocar en un rol estratégico a un militar acusado por la Justicia argentina.
La decisión se conoció en un contexto de reconfiguración del mando castrense iraní, tras la muerte del anterior jefe de la fuerza, el general Mohamad Pakpur, fallecido durante los recientes ataques de Estados Unidos e Israel contra territorio iraní.
Ahmad Vahidi figura entre los principales imputados por el atentado contra la mutual judía AMIA ocurrido en Buenos Aires en 1994 y posee pedido de captura internacional vigente.

El nombramiento se produce en un escenario de crisis institucional tras la pérdida de varias figuras clave del aparato militar iraní, entre ellas el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas y el ministro de Defensa.
Desde Teherán se interpreta la designación como un refuerzo de la línea dura dentro de la estructura de seguridad, en un momento de alta tensión geopolítica en la región.
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