Lo que comenzó con el rescate de un pequeño animal en el oeste de Bariloche terminó dando forma a un proyecto mucho más amplio. A comienzos de enero, un cerdito fue capturado en la zona y, en un primer momento, los vecinos creyeron que se trataba de un jabalí por su tamaño y sus manchas. Sin embargo, tras los controles realizados por el equipo de Sanidad Animal, se confirmó que era un cerdo doméstico.
El animal fue bautizado como “Pumba” a través de redes sociales y trasladado a un predio municipal, donde comenzó una nueva etapa bajo cuidado veterinario. Allí comparte espacio con “Nieves”, una yegua rescatada en la avenida de Circunvalación con signos de maltrato, que quedó bajo resguardo del Municipio por decisión judicial.
Un espacio que crece con cada rescate
Actualmente, ambos animales conviven con otros ocho caballos recuperados en distintos puntos de la ciudad. Como ninguno fue reclamado, ingresaron al Programa de Adopción Responsable de Equinos, donde reciben alimento, agua y controles periódicos. En los casos más graves, los veterinarios también llevan adelante tratamientos de recuperación.

A partir de estas experiencias, surgió una iniciativa impulsada por el intendente local: la creación de una granja educativa. El objetivo es doble: brindar un espacio de resguardo para animales encontrados en la vía pública y, al mismo tiempo, generar un lugar de encuentro para la comunidad.
“A partir de ahí, se le ocurrió al intendente armar una granja educativa como un espacio para recuperar animales encontrados en la vía pública para que queden alojados ahí, pero a la vez, generar un paseo para toda la familia donde puedan interactuar con aves, chanchos, caballos y otros animales que se vayan sumando”, explicó Pablo Roque, director de Sanidad Animal de Bariloche.
Un paseo pensado para la comunidad y el turismo
La granja estará ubicada en un predio municipal de tres hectáreas en el Parque Municipal Llao Llao, en la zona de Circuito Chico. El lugar ya comenzó a acondicionarse con corrales y trabajos de nivelación del terreno.
“Como empezaron a llevar animales, se armaron corrales para que no se escapen. El lugar está pasando el hotel Llao Llao, es agradable y tiene muy buena vegetación. Como es un terreno con desnivel, empezamos a nivelarlo y a sacar la maleza”, detalló el arquitecto Oscar Compagnucci, de la Secretaría de Planeamiento.
El espacio contará con acceso vehicular hasta un área de estacionamiento y luego un recorrido peatonal. Allí se ubicarán los corrales techados y zonas de interacción.

“Habrá vacas, chivos, perros, caballos, gallinas, patos. Lejos está esto de una exhibición. Los veterinarios atenderán a los animales y la idea es que los chicos puedan interactuar con ellos. Habrá puestos sanitarios y mesas”, agregó Compagnucci.
Desde el Municipio remarcaron que el proyecto apunta a ser un paseo familiar, con fuerte orientación educativa y alejado del concepto tradicional de zoológico. Además, no se descarta que el atractivo también convoque a turistas, sumando una nueva propuesta recreativa para la ciudad.

Historias de recuperación y adopción
El trabajo de Sanidad Animal no solo implica rescates, sino también procesos de recuperación complejos. Uno de los casos más recientes es el de un caballo que llegó en estado crítico: presentaba desnutrición severa, múltiples traumatismos y heridas.
Tras un tratamiento prolongado con alimentación, medicación y controles, logró estabilizarse. Nadie reclamó su propiedad, por lo que fue incorporado al programa de adopción y recibió un nuevo nombre: “Coco”.
Finalmente, una familia decidió adoptarlo y darle una segunda oportunidad.
“Cada caballo que anda suelto en la vía pública, se captura y se pone a resguardo. Es una tarea que realizamos todos los días, pensando tanto en la salud y el bienestar de los animales como en la prevención de accidentes viales. Muchas veces implica situaciones complejas, pero hay un fuerte compromiso”, destacó Roque.
Fuente: Medios.







