El gobierno de Javier Milei atraviesa una semana clave en la que intentará reordenar su agenda política y recuperar protagonismo, tras el impacto que generaron las polémicas en torno a Manuel Adorni.
Desde este miércoles, el oficialismo pondrá el foco en mostrar una nueva narrativa, con énfasis en la gestión, el impulso legislativo y la continuidad del plan de recorte del gasto público. En la Casa Rosada buscan dejar atrás los cuestionamientos recientes y reinstalar una agenda propia.
Uno de los ejes centrales será el frente legislativo. Con el debate de la Ley de Glaciares demorado por el proceso de audiencias públicas en Diputados, el Gobierno prioriza otros proyectos, entre ellos la reforma del Código Penal, con un endurecimiento de penas, y modificaciones en leyes vinculadas a expropiaciones, tierras, manejo del fuego y regularización dominial.

También aparece en carpeta una nueva propuesta de financiamiento universitario, pensada para compatibilizar el funcionamiento del sistema con el objetivo de equilibrio fiscal. La iniciativa busca reformular una ley sancionada en 2024 que fue vetada por Milei y luego ratificada por el Congreso tras fuertes protestas estudiantiles.
En paralelo, el oficialismo pretende avanzar con la denominada “Ley Hojarasca”, un proyecto impulsado por el ministro Federico Sturzenegger que apunta a eliminar regulaciones y reducir la intervención estatal.

La estrategia también incluye profundizar el ajuste en la estructura del Estado. En organismos como el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) ya se habilitaron retiros voluntarios, y podrían sumarse medidas similares en áreas como el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), además de posibles recortes mediante la no renovación de contratos.
En el plano comunicacional, Adorni volverá a tener un rol activo, con conferencias de prensa y reuniones con ministros, en un intento por ordenar el discurso oficial. Sin embargo, su continuidad sigue siendo motivo de debate incluso dentro del espacio libertario, donde surgieron voces críticas como la de Nicolás Márquez, que sugirió su salida.

En este contexto, el Gobierno enfrenta días decisivos para determinar si logra recuperar el control de la agenda pública o si las tensiones internas continúan condicionando su rumbo político.
Fuente: Medios







