Irán dio un paso clave en medio de la escalada regional al aprobar en comisión una ley que establece el cobro de peajes en el estrecho de Ormuz, una de las rutas más sensibles para el comercio mundial de petróleo.
El proyecto contempla tarifas que podrían alcanzar hasta dos millones de dólares por embarcación, además de un sistema alternativo basado en el volumen de carga, similar al esquema del Canal de Suez. La iniciativa aún debe ser aprobada por el Parlamento y el Consejo de los Guardianes.
Según los datos disponibles, por Ormuz circula cerca del 20 por ciento del comercio global de crudo, lo que convierte a cualquier restricción o modificación en un factor clave para los mercados energéticos internacionales.

La normativa también prevé la creación de un fondo de desarrollo regional financiado con estos ingresos, con una proyección de recaudación que rondaría los 100.000 millones de dólares anuales, superando incluso las exportaciones petroleras del país.
En paralelo, el contexto geopolítico agrega presión: el tránsito ya se encuentra restringido para buques de países considerados enemigos, mientras que el flujo total de embarcaciones cayó de manera significativa desde el inicio del conflicto.
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