El consumo masivo en Argentina comienza a mostrar señales incipientes de recuperación, aunque con un cambio marcado en los hábitos de compra: mientras los supermercados siguen en retroceso, los consumidores migran hacia comercios de cercanía con compras más chicas y frecuentes.
Así lo explicó Damián Graziano, director comercial de Nielsen para Argentina, Uruguay, Bolivia y Paraguay, quien definió el escenario actual como una etapa de transición.
“En abril todavía no se recuperan los supermercados. Estamos viendo una tendencia que empieza a consolidarse en el mediano y largo plazo”, señaló.
Según el especialista, el consumo registra “un leve brote verde” tras meses de caída iniciados en la segunda mitad del año pasado. El repunte, explicó, está traccionado principalmente por alimentos y bebidas.
“La novedad es que ya no se limita a golosinas o snacks, sino que empieza a verse en alimentos básicos, lo cual es positivo porque configura una canasta más sólida”, indicó.
De todos modos, aclaró que la recuperación es moderada: el crecimiento interanual ronda el 1%, en un contexto donde las comparaciones comienzan a hacerse sobre bases más altas.
El fenómeno más relevante es el cambio en el comportamiento del consumidor. “Hoy el bolsillo está muy ajustado y la gente busca controlar el gasto. Se deja la compra grande y se pasa a compras más frecuentes en negocios de cercanía”, explicó Graziano.
En ese sentido, autoservicios y almacenes de barrio ganan terreno frente a las grandes cadenas, en parte por menores variaciones de precios.
El desplazamiento también está vinculado a la caída del poder adquisitivo y al aumento de tarifas. “Hay una relación directa entre el incremento de gastos fijos y la caída del consumo. Lo que antes se destinaba a productos ahora va a transporte, luz o gas”, sostuvo. “Se pasa de un consumo aspiracional a uno funcional”, sintetizó.
El escenario también afecta al entramado comercial. Según datos del sector, se registró el cierre de entre 600 y 700 locales en algunos rubros, como perfumerías, lo que refleja la menor circulación de dinero.
Incluso los sectores de mayores ingresos muestran cambios en sus prioridades. “El segmento ABC1 hoy no está traccionando consumo, sino que prioriza viajes, autos o inversiones”, detalló.
Graziano remarcó que esta tendencia no es exclusiva de Argentina. En toda América Latina crece la búsqueda de precios y la menor fidelidad a las marcas. “El 35% de los consumidores prioriza el precio, en una lógica que también se ve en países como Brasil, Colombia o México”, indicó.
En este contexto, el canal supermercadista sigue siendo el más afectado, con una caída cercana al 5% interanual en el último bimestre. “El consumo empieza a mostrar señales de recuperación, pero el cambio de hábitos llegó para quedarse”, concluyó.
Fuente: Medios







