Investigadores y estudiantes de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) desarrollaron un escáner con inteligencia artificial capaz de analizar electrocardiogramas y detectar signos de infarto en pocos segundos. El sistema, denominado “Cardiotrace”, apunta a mejorar la atención en ambulancias, guardias médicas y servicios de emergencia.
El dispositivo toma la imagen impresa del electrocardiograma, la digitaliza automáticamente y utiliza redes neuronales para interpretar los resultados. De esta manera, puede determinar de forma rápida si el paciente presenta una cardiopatía isquémica, una de las principales causas de infarto agudo de miocardio.
El proyecto fue impulsado por investigadores y estudiantes del Laboratorio de Neuroingeniería de la Escuela de Ciencia y Tecnología de la UNSAM, en el marco de trabajos de tesis de Ingeniería Biomédica.

Desde la universidad explicaron que el desarrollo busca resolver una dificultad frecuente en la atención de urgencias: la falta de personal especializado para interpretar electrocardiogramas en el momento y lugar donde se atiende al paciente.
En muchos casos, cuando una persona llega con síntomas compatibles con un infarto, el estudio se realiza en papel y luego se fotografía para enviarlo por mensajería instantánea a especialistas que lo analizan a distancia. Ese procedimiento puede demorar decisiones médicas críticas. Con Cardiotrace, el proceso se automatiza y el diagnóstico preliminar puede obtenerse en segundos, lo que permitiría reducir tiempos de respuesta y acelerar tratamientos.

El avance cobra relevancia en un contexto en el que las enfermedades cardiovasculares, como el infarto y el accidente cerebrovascular, continúan siendo una de las principales causas de muerte en la Argentina y el mundo.
El sistema comenzó a desarrollarse hace aproximadamente cinco años y fue entrenado con bases de datos públicas internacionales provistas por PhysioNet, una plataforma reconocida por reunir señales biomédicas para investigación científica.
Actualmente, el equipo trabaja junto con profesionales del Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas Norberto Quirno (CEMIC) en la elaboración de protocolos de validación clínica para comprobar la eficacia del dispositivo en pacientes reales. Si supera esa etapa, la herramienta podría incorporarse a ámbitos hospitalarios y móviles sanitarios como apoyo al diagnóstico temprano de emergencias cardiovasculares.
Fuente: Medios







