Un informe técnico advierte sobre el riesgo de colapso hídrico en el Alto Valle

Estudios de la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas advierten que una crecida extrema podría afectar gravemente a Cipolletti, Fernández Oro y otras ciudades del Alto Valle.

El Alto Valle vuelve a mirar con preocupación al río Neuquén. Informes técnicos de la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC) advierten que un eventual colapso del sistema hídrico podría provocar una inundación de dimensiones catastróficas sobre ciudades densamente pobladas como Cipolletti y Fernández Oro, donde viven más de 200 mil personas en zonas consideradas vulnerables.

Los estudios oficiales contemplan una hipótesis extrema de crecida máxima probable de 23.000 metros cúbicos por segundo, un caudal capaz de desbordar defensas y cubrir amplios sectores urbanos.

Aunque especialistas remarcan que se trata de un escenario poco probable, aseguran que técnicamente es posible y recuerdan que hace menos de dos décadas el sistema estuvo al borde del colapso.

El recuerdo del 12 de julio de 2006 sigue presente entre los expertos hídricos de la región. Aquella noche, el dique Portezuelo Grande estuvo apenas a dos centímetros de una situación crítica que podría haber derivado en una catástrofe.

Desde entonces, distintos informes técnicos y fallos judiciales ordenaron avanzar con obras preventivas y planes de contingencia. Sin embargo, especialistas denuncian que gran parte de esas medidas todavía no fueron implementadas.

La AIC actualizó en 2024 el denominado Plan Local para Emergencias, un protocolo que establece niveles de alerta, funciones específicas para municipios y organismos de seguridad, además de estrategias de evacuación y asistencia.

El problema, según denuncian referentes técnicos, es que el plan prácticamente no se trasladó a la práctica.

El ingeniero Sergio Marré, especialista en temas hídricos, cuestionó la falta de acción de los gobiernos locales y aseguró que los intendentes de la región recibieron el material elaborado por la AIC, pero no avanzaron en medidas concretas.

“¿Y qué hicieron con él? Nada. Nadie hizo nada”, advirtió.

El temor político a generar pánico

Uno de los puntos que más preocupa a los especialistas es la falta de comunicación pública sobre el riesgo hídrico. Según explicó Marré, existe una resistencia política a instalar el tema por temor a provocar alarma social. El ingeniero reveló incluso que mantuvo conversaciones con el intendente de Cipolletti, Rodrigo Buteler, sobre la necesidad de capacitar a la población.

“Lo que no quieren es generar pánico”, sostuvo el especialista, quien insiste en que la prevención y la capacitación son las únicas herramientas eficaces frente a una emergencia.

Sin rutas de evacuación ni simulacros

Los informes de la AIC indican que, ante una eventual rotura de Portezuelo Grande, el agua podría llegar a Cipolletti en un plazo estimado de entre 12 y 24 horas.

A pesar de ese margen, actualmente no existen rutas de evacuación claramente señalizadas ni simulacros masivos de emergencia en la ciudad. Tampoco se implementó el sistema de señalización diseñado por la AIC, que incluía cartelería, pictogramas y referencias visuales para orientar a la población durante una evacuación.

Los especialistas sostienen que la solución estructural depende de grandes obras hidráulicas que aún permanecen pendientes, como las represas Chihuido I, Chihuido II, La Invernada y Cerro Rayoso.

Estos proyectos dependen del Gobierno Nacional y forman parte de reclamos históricos vinculados a la seguridad hídrica de la cuenca. Mientras tanto, la preocupación aumenta por el posible regreso del fenómeno climático de El Niño, que suele provocar lluvias intensas y crecidas extraordinarias en la región cordillerana.

La preocupación por los sectores más vulnerables

El plan de emergencia contempla protocolos específicos para personas con discapacidad, adultos mayores y pacientes internados, grupos que necesitarían asistencia logística especial en caso de evacuación.

Desde organizaciones como la Fundación Sordos Comahue trabajan en esquemas de accesibilidad y asistencia, aunque advierten que sin coordinación estatal los recursos son insuficientes.

Los especialistas remarcan que la diferencia entre una emergencia controlada y una tragedia puede depender de la preparación previa y de la rapidez de respuesta del Estado.

Fuente: Medios.

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