Gigante forrajero: la mayor productora de alfalfa del territorio patagónico

Un recorrido por el establecimiento modelo que desafía el clima regional y marca un hito en la escala productiva del sur argentino.

La alfalfa es pasado, presente y futuro en Río Negro. Es pasado porque tiene más de 100 años de historia en la provincia y fue uno de sus primeros cultivos. Es presente porque esta pastura ya ocupa 27.000 hectáreas y es protagonista de la agricultura rionegrina gracias a una demanda sostenida y a condiciones medioambientales ideales. Es futuro porque la superficie potencial es de 200.000 hectáreas, según estimaciones del Gobierno provincial, y las perspectivas son de crecimiento.

Con una producción anual promedio mayor a 10.000 toneladas de megafardos al año y exportaciones que superan las 7.000 toneladas, Agrónica SA se convierte en la mayor productora de alfalfa de la Patagonia y en el actor principal del sector en los valles irrigados del río Negro. Pero su rol central en la provincia no se limita a la producción propia: para abastecer a la planta industrial ubicada en Bahía Blanca, compra miles de toneladas de alfalfa a productores rionegrinos.

La presencia de tamaña empresa en Río Negro no es casual. La abundancia de agua de calidad, la alta heliofanía, las escasas precipitaciones y la baja humedad relativa son parte de la dotación ambiental que hace a la provincia muy apta para la producción de alfalfa. Una demanda mundial y local vigorosa completan el favorable escenario.

La mayor productora de alfalfa de la Patagonia
El establecimiento Fortín Copahue tiene 1.400 hectáreas bajo riego (100 se sumaron recientemente). “Se ha buscado desarrollar nuevas superficies para poner en producción. El campo en total tiene 10.000 hectáreas, con potencial de regar entre 5.000 y 6.000 con sistema de pivotes centrales”, relató Guillermo Borrajo, responsable de producción en Agrónica SA.

Con más de 10.000 toneladas de megafardos al año, Agrónica SA es el principal productor de alfalfa en los valles del río Negro. El 70% de ese total se destina a exportación, y el resto se comercializa en la región.

Esos volúmenes son posibles gracias a los buenos rindes conseguidos año tras año. En promedio, se obtienen 14.000 kilos de materia seca por hectárea, productividad que se eleva a 18.000 en los lotes de punta.

Los mercados foráneos donde colocan los megafardos son, principalmente, Medio Oriente y China, y el destino productivo es la alimentación de animales en tambos (industria láctea).

Para el manejo a gran escala y con tan altos estándares, es necesario un elevado grado de tecnificación. En Fortín Copahue, todo el ciclo está mecanizado: desde la siembra hasta el enfardado y retiro de megafardos, pasando por el segado y acondicionamiento y por el rastrillado.

Para el riego, Agrónica SA cuenta con 27 pivotes centrales en operación. Los mismos son abastecidos con las excelentes aguas del río Negro, a través de sistemas presurizados.

El correcto funcionamiento del riego es fundamental, ya que la alfalfa es un cultivo de alta demanda de agua. “En el ciclo, aplicamos entre 900 y 1.000 milímetros de lámina de riego que, sumados a las precipitaciones, totalizan entre 1.000 y 1.100 milímetros al año, que es lo que requiere el cultivo”, explicó Borrajo.

En Fortín Copahue, el ciclo de crecimiento de la alfalfa va de septiembre a marzo o abril del año siguiente. El lapso en que más se riega va desde finales de diciembre hasta enero. “El diseño de los equipos de riego se hace para que, en ese período de mayor demanda, estén funcionando las 24 horas. Son prácticamente 40 días al año”, agregó el responsable de producción de la firma.

Pero el proceso no termina en el establecimiento próximo a la localidad rionegrina de Pomona. Los megafardos producidos son llevados hacia una planta recompactadora de megafardos de alfalfa ubicada en Bahía Blanca (provincia de Buenos Aires). Allí, son desarmados, mezclados y rearmados, con una doble finalidad.

El megafardo de entre 400 y 450 kilos que sale de Río Negro se convierte en uno de tamaño similar, pero del doble de peso en Bahía Blanca. «La alfalfa vale relativamente poco para lo que cuesta la logística, así que hay que optimizar el uso del espacio en el contenedor. De esa manera, se pueden enviar contenedores con entre 23 y 25 toneladas de producto”, explicó Borrajo.

Toda la alfalfa que llega a Bahía Blanca y luego se exporta es de Río Negro, pero solo la mitad se produce en Fortín Copahue. El 50% restante es comprado a otros productores de la provincia norpatagónica, lo que magnifica el impacto de la empresa en ese sector y en ese lugar.

Su presencia e injerencia no se circunscribe al Valle Medio del río Negro: en el Valle Inferior hay productores que le proveen alfalfa desde hace más de una década. Esto lleva a que en muchas explotaciones de la provincia se trabaje fuertemente en la mejora de la calidad: hay un cliente dispuesto a comprar y que no para de crecer.

La ganadería de la Patagonia, un gran aliado
No todo el heno de alfalfa que produce Agrónica SA se exporta: cerca del 30% queda en la región; y, pese a que la obtención de alfalfa es la actividad principal y objeto de la firma, la rotación de cultivos juega un rol clave como en todo sistema agrícola sostenible.

Esta variada oferta agrícola es viable porque hay mercado (y no precisamente externo). Los feedlots norpatagónicos e incluso de Chubut son grandes demandantes de los granos y forrajes que produce la firma para rotar, y de la alfalfa que no se exporta. Esto transforma a la ganadería regional es un aliado clave de la empresa.

Otro ejemplo de ello es que Agrónica firmó con ganaderos de la zona convenios para hacer recría de terneros a capitalización, con pastoreo directo. Así, cientos de animales se alimentan de pasturas y remolacha en Fortín Copahue durante cinco a siete meses. “Esta posibilidad de producir y vender en la zona es buena para las dos partes”, evaluó el responsable del campo.

Este caso es una muestra elocuente de que el estado y porvenir de la ganadería regional tiene numerosas y profundas ramificaciones en el entramado productivo de las provincias norpatagónicas. Es un gran eslabón de una gran cadena.

Fuente Medios

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