El analista político Sergio Berensztein sostuvo que las disputas internas dentro del gobierno de Javier Milei son parte habitual de cualquier sistema de poder, aunque advirtió que terminan funcionando como una distracción frente a la falta de reformas estructurales clave.
“Las peleas por el poder son inherentes al poder”, afirmó al analizar los cruces entre dirigentes oficialistas en redes sociales, y remarcó que este tipo de tensiones “no son excepcionales” en la política argentina ni internacional. En ese sentido, pidió “desdramatizar” los conflictos internos y consideró que, en algunos casos, incluso pueden ser funcionales desde el punto de vista político.

Berensztein explicó que las diferencias dentro del oficialismo pueden reflejar “vitalidad” y diversidad ideológica, lo que permitiría ampliar el alcance electoral de un espacio político. También recordó experiencias históricas del peronismo y el radicalismo como ejemplos de liderazgos amplios que lograron contener sectores distintos.
Sin embargo, advirtió que esas tensiones pueden volverse un problema cuando se intensifican y exponen debilidades de gestión. En ese marco, señaló que ciertas internas recientes dejan la imagen de un liderazgo con dificultades para ordenar a su propio espacio.
El consultor también cuestionó el efecto de estas disputas en la agenda pública. “El Gobierno logra que la gente debata un córner en vez de debatir en serio que no hay juego”, planteó, en referencia al desplazamiento del debate sobre los problemas estructurales de la economía.

En ese sentido, describió un escenario económico complejo, con deterioro del empleo y crecimiento de la informalidad. “El ajuste es durísimo”, advirtió, y señaló que muchas personas pasan del empleo formal a trabajos precarios sin cobertura social.
Berensztein fue crítico respecto del grado de avance de las reformas prometidas por el oficialismo. Aseguró que la administración libertaria “no hizo casi nada” de lo anunciado en campaña y sostuvo que la única reforma de peso fue una modificación laboral de alcance limitado.

Según indicó, no hubo avances significativos en materia tributaria, previsional ni en coparticipación federal, y consideró que la reforma jubilatoria es la más urgente. “La reforma más importante es la previsional y no hicieron nada”, afirmó.
Además, advirtió que cualquier intento de reforma estructural tendría costos políticos altos, lo que explicaría la cautela del Gobierno en un año electoral de cara a 2027.
En otro tramo de su análisis, cuestionó la narrativa oficial sobre la magnitud de las transformaciones impulsadas por la gestión libertaria y relativizó el alcance de algunas desregulaciones.

Finalmente, Berensztein proyectó un escenario político aún en formación, con tres grandes polos en competencia, oficialismo, peronismo y PRO, y señaló que el sistema de partidos todavía no está completamente definido.
Fuente: Medios









