La iniciativa representa el regreso de las licitaciones masivas de áreas hidrocarburíferas en la provincia luego de casi una década, ya que no se realizaba un proceso de estas características desde 2017.
La convocatoria se lanzó semanas atrás en Houston, uno de los principales centros de negocios energéticos del mundo, y llega en un momento en que varias compañías independientes de shale de Estados Unidos comienzan a buscar oportunidades fuera de la cuenca del Permian para sostener sus planes de crecimiento.
En ese escenario, Vaca Muerta aparece como uno de los principales destinos de interés debido a su nivel de desarrollo, recursos comprobados y capacidad de expansión.
Además, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) sumó un elemento clave para el sector al ofrecer estabilidad fiscal y cambiaria por 30 años para proyectos de gran escala.
Las empresas interesadas tendrán plazo hasta el 19 de agosto de 2026 para presentar sus propuestas técnicas y económicas.
Cinco sectores con perfiles muy diferentes
De acuerdo con un análisis de la consultora Rystad Energy, los 15 bloques fueron organizados en cinco grandes clústeres, cada uno con características geológicas y desafíos operativos particulares.
Uno de los sectores que concentra mayor atención es el ubicado en el noroeste de la cuenca, donde se encuentran las áreas Curamhuele, Corralera Sur, Corralera Noreste y Corralera Noroeste.
Estos bloques están ubicados cerca de zonas de alta productividad petrolera y cuentan con ventajas logísticas vinculadas a la cercanía de infraestructura de transporte y evacuación de crudo.
Sin embargo, algunos sectores presentan desafíos técnicos asociados a la complejidad geológica y a la cercanía de estructuras andinas.
Áreas con potencial petrolero y gasífero
Otro de los grupos de bloques incluye La Tropilla I, Cerro Avispa Norte, Cerro Avispa Sur y Águila Mora Noreste, ubicados sobre la ventana de generación de petróleo de Vaca Muerta.
En estos casos, el principal desafío está relacionado con la presencia de formaciones volcánicas cercanas y con sectores que se encuentran próximos al límite productivo de la formación.
Por su parte, el clúster central cuenta con una única área de perfil gasífero: Pampa de las Yeguas Noreste.
Los especialistas destacan el potencial de este bloque por su ubicación dentro de la ventana de gas y condensado y por la experiencia acumulada en yacimientos vecinos, donde se logró desarrollar distintos niveles productivos dentro de la roca madre.
Los bloques de mayor riesgo
En el sudeste aparecen áreas como Cerro Partido Este, Santo Domingo II, Chasquivil Sur y El Corte, donde conviven sectores con potencial para petróleo y gas.
Allí el desafío principal pasa por la compleja estructura geológica de la cuenca, lo que obliga a realizar estudios sísmicos detallados antes de avanzar con perforaciones exploratorias.
Por último, Totoral Este y La Hoya son considerados los proyectos de mayor riesgo exploratorio. Ambas áreas se ubican en el extremo sur de la cuenca y cuentan con escasos antecedentes de perforación, por lo que requieren inversiones orientadas a la exploración de frontera.
Cómo se evaluarán las ofertas
Según el esquema diseñado por GyP, las empresas competirán no solo por cuestiones económicas sino también por el nivel de actividad comprometida para cada bloque.
La empresa provincial conservará una participación de entre el 10% y el 20% durante la etapa exploratoria y las compañías podrán mejorar sus propuestas ofreciendo regalías adicionales por encima del piso establecido.
Además, el pliego contempla un sistema de puntaje basado en la actividad exploratoria proyectada, que incluye estudios sísmicos y perforaciones. Como requisito mínimo, cada oferente deberá abonar un bono de ingreso de al menos 500.000 dólares.
Con esta convocatoria, Neuquén busca consolidar una nueva etapa de expansión para Vaca Muerta y captar inversiones que permitan ampliar el desarrollo de una de las formaciones no convencionales más importantes del mundo.
Fuente: Medios













