En uno de los escenarios más aislados y fascinantes de la Patagonia, la isla privada de Francis Mallmann, ubicada en el Lago La Plata y rodeada por montañas y bosques nativos, abrirá sus puertas este invierno para ofrecer una exclusiva experiencia que combina naturaleza, aventura y gastronomía.
La propuesta gira en torno a la filosofía culinaria que convirtió al chef argentino en una referencia internacional: una cocina elemental basada en el fuego, el aire, la sal, la carne y el vino, elementos que encuentran en el paisaje patagónico un escenario ideal.
Los huéspedes se alojarán en La Soplada, la residencia personal de Mallmann en la isla. Se trata de una cabaña rústica integrada al entorno natural, rodeada de imponentes lengas y diseñada para disfrutar del silencio y la inmensidad del lugar.
En el interior predominan los ambientes cálidos, las bibliotecas repletas de libros y las chimeneas siempre encendidas. A ello se suma una particularidad cada vez más difícil de encontrar: no hay señal de teléfono celular ni conexión a internet.

Una experiencia entre fuego y nieve
Durante la temporada invernal, los visitantes podrán participar de clases magistrales diarias de cocina a fuego abierto impartidas por el propio Mallmann, además de realizar actividades como esquí de fondo y caminatas con raquetas de nieve junto a guías especializados.
Las jornadas culminan con cenas alrededor de fogones y brasas en campamentos montados en plena nieve, bajo algunos de los cielos más puros de la Patagonia.
El chef reconoce que el entorno le resulta profundamente familiar. Allí afloran recuerdos de su infancia vinculados a los inviernos en la montaña, una experiencia que marcó tanto su vida como su manera de entender la cocina.

“El invierno siempre me recuerda a mi infancia con mi hermano Carlos. Vivíamos en una hermosa casa con vistas a un lago y a las montañas. Todas las noches, nos asomábamos a las ventanas e intentábamos leer el cielo para ver si llovería o nevaría al día siguiente”, explica.
“El invierno en la Patagonia era muy festivo para nosotros. Esquiábamos, jugábamos al aire libre y construíamos casas en la nieve. Esa felicidad es la que me encanta compartir con la gente”, agrega.
Esa conexión con la naturaleza también se refleja en su propuesta gastronómica.
“Nuestro lenguaje culinario es el fuego. Es un sabor esencial en nuestra comida: verduras, pescados, carnes e incluso postres. Todo está impregnado del fuego, ya sea en la parrilla o entre las cenizas”, sostiene.
Vinos, paisajes y desconexión
La experiencia incluye además una cuidada selección de vinos argentinos provenientes de distintas regiones del país.
“Tenemos vinos de la Patagonia, de Mendoza y del norte, de Salta. También hay una bodega increíble cerca de la isla llamada Otronia”, cuenta el chef.

La cava reúne etiquetas de prestigio y forma parte de una propuesta que busca recuperar el valor de las experiencias simples: compartir una mesa al aire libre, disfrutar una conversación junto al fuego y contemplar el paisaje sin distracciones tecnológicas.
“La comida se convierte en alegría. Al igual que el vino y las conversaciones. Incluso la forma de vestir importa. Comunica cómo te sentís ese día en particular”, explica.
Desde 2017, Mallmann organiza encuentros gastronómicos en esta isla ubicada en uno de los rincones más remotos de la Patagonia. Según trascendió, la experiencia tiene un costo cercano a los 65.000 dólares por cinco noches para un grupo reducido de seis huéspedes.
El refugio funciona en gran medida con energía solar y obtiene agua directamente del lago cristalino que lo rodea. Sin embargo, buena parte de los suministros deben transportarse desde tierra firme debido al aislamiento del lugar.
La ubicación resulta tan singular que durante algunas caminatas es posible cruzar la frontera con Chile sin abandonar el entorno natural que rodea la isla.
Por primera vez, el chef decidió abrir este espacio durante el invierno para compartir no solo su cocina, sino también una manera de vivir y relacionarse con la naturaleza.
“Compartir lugares que amas con gente que no conoces, te hace crecer”, afirma.
Y concluye: “Espero que se vayan con el corazón lleno. El viaje busca crear una experiencia que impacte profundamente a las personas y que jamás la olviden”.
Fuente: Medios.






