El asesinato del adolescente de 16 años perteneciente a la familia Maripán volvió a poner bajo la lupa una vieja y violenta disputa entre dos grupos familiares del barrio Confluencia, una rivalidad que parecía haber encontrado un punto final en los tribunales, pero que nunca logró extinguirse por completo.
La muerte del joven, quien recibió un único disparo en la cabeza, reabrió heridas que se remontan al crimen de Luis Eduardo Cañete, conocido como “Santino”, ocurrido en enero de 2021. Aquel homicidio tuvo como autor a Darío Ezequiel Maripán, alias “Payaso”, integrante de la misma familia que hoy vuelve a ser protagonista de una tragedia.
El asesinato de “Santino”
La mañana del 7 de enero de 2021 una discusión entre Maripán y Cañete terminó de la peor manera. Según la reconstrucción realizada por la fiscalía, ambos mantenían una disputa previa y el acusado insistió en resolverla mediante una pelea.
Cuando la víctima aceptó el desafío y se acercó, Maripán extrajo un arma de fuego y abrió fuego en plena vía pública. Uno de los disparos impactó en Cañete, quien falleció horas más tarde en el hospital.

El hecho tuvo una particular gravedad porque el agresor se encontraba gozando de salidas transitorias mientras cumplía una condena de tres años de prisión por otra causa.
Durante el proceso judicial, el fiscal Andrés Azar sostuvo que se trató de un ataque especialmente grave por haber ocurrido a plena luz del día, en la calle y contra una persona desarmada. También remarcó el vínculo de amistad que existía entre ambos y las amenazas a testigos registradas durante la investigación.
Tras el juicio realizado en diciembre de 2021, un tribunal integrado por los jueces Estefanía Sauli, Lucas Yancarelli y Mauricio Zabala declaró culpable a Maripán por homicidio agravado por el uso de arma de fuego.
La sentencia fijó una pena de 12 años y seis meses de prisión efectiva. Sin embargo, al unificarse con una condena anterior, el monto total ascendió a 14 años y seis meses de cárcel, con vencimiento previsto para 2035.
La guerra nunca terminó
A pesar de la condena, los enfrentamientos entre los allegados de ambas familias continuaron. Poco después del fallo, una balacera contra la vivienda de la viuda de Cañete, en el sector de la toma Ex Despo, volvió a encender la escalada de violencia. Durante ese ataque, un joven resultó herido de bala en el abdomen y debió ser trasladado al hospital Castro Rendón.
La situación derivó en nuevos enfrentamientos armados y una serie de operativos policiales. En uno de ellos fueron detenidas varias personas vinculadas al entorno de la familia Cañete, entre ellas una mujer de apellido Osés, de 43 años, que portaba un revólver calibre 22.

También fue arrestado un hombre de 29 años que intentó escapar y llevaba consigo tres revólveres y dos armas de fabricación casera. Las detenciones provocaron disturbios que obligaron a intervenir a personal de la Policía Metropolitana, que utilizó gases lacrimógenos y escopetas antidisturbios para dispersar a los manifestantes.
Los incidentes se extendieron durante toda la noche e incluso llegaron hasta la comisaría, donde se registraron ataques con bombas molotov.

El antecedente por el crimen del “Bombo” Oyarzo
La figura de Darío Maripán ya había estado asociada a otro resonante expediente criminal. En 2017 fue acusado por el asesinato de Diego “Bombo” Oyarzo, un joven de 23 años que fue ejecutado de un disparo mientras compartía bebidas con amigos en una vereda del oeste neuquino.
La investigación sostuvo que los atacantes pasaron en un automóvil desde donde efectuaron los disparos. La fiscalía señaló a Maripán como presunto autor material y a Jonathan Lefipan como conductor del vehículo.

Sin embargo, durante el juicio los magistrados consideraron que no existían pruebas suficientes para condenar a Maripán y lo absolvieron por el beneficio de la duda. En cambio, Lefipan fue declarado culpable como partícipe secundario del ataque.
Con el reciente asesinato del adolescente de la familia Maripán, la histórica disputa entre ambos grupos familiares vuelve a ocupar el centro de la escena. Los antecedentes muestran una cadena de homicidios, represalias, tiroteos y enfrentamientos que durante años marcaron la vida del barrio Confluencia y que, pese a las condenas judiciales, parecen seguir cobrando nuevas víctimas.
Fuente: Medios.






