El economista y director de la consultora C&T, Camilo Tiscornia, anticipó que la inflación de junio podría perforar la barrera del 2% y consolidar la tendencia descendente registrada en los últimos meses. Según las estimaciones de la firma, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) para el Gran Buenos Aires se ubicaría en torno al 1,9%.
“Hay bastantes chances de que la inflación quede por debajo del 2%”, señaló el especialista en declaraciones radiales, aunque aclaró que la medición corresponde a la región metropolitana y que el dato oficial podría presentar diferencias.
De acuerdo con el análisis de Tiscornia, el proceso inflacionario atravesó dos etapas recientes. La primera estuvo marcada por el contexto previo a las elecciones legislativas, mientras que la segunda estuvo influida por factores transitorios, como el aumento del precio de la carne, la temporada turística de verano y la suba internacional del petróleo.

En ese sentido, sostuvo que, una vez superados esos factores coyunturales, la inflación retomó su sendero descendente. No obstante, advirtió que la desaceleración no necesariamente será lineal y que podrían registrarse variaciones mensuales.
“La tendencia es a la baja. No quiere decir que vaya a ser sistemática. Puede ocurrir que la inflación de julio sea más alta que la de junio, pero eso no modifica el escenario general”, explicó.
El economista también analizó el comportamiento del tipo de cambio durante junio, cuando el dólar registró un incremento superior a la inflación proyectada para ese período.
Según indicó, el traslado de la suba del dólar a los precios todavía no se reflejó plenamente en la economía, aunque estimó que ese fenómeno podría comenzar a observarse en julio o en los meses siguientes.
Además, cuestionó la tendencia histórica de algunos sectores a ajustar sus precios en función de las variaciones cambiarias. “Es lógico que el tipo de cambio suba, pero no necesariamente todos los servicios deban aumentar automáticamente”, afirmó.
En otro tramo de su análisis, Tiscornia se refirió al escenario económico de cara a las elecciones presidenciales de 2027 y consideró que el país podría llegar con mejores condiciones macroeconómicas.
Entre los factores positivos, destacó la evolución de las reservas del Banco Central y la planificación financiera prevista para los próximos años. Sin embargo, advirtió que la estabilidad económica dependerá, en gran medida, de las expectativas políticas y de la confianza de los mercados.
En ese marco, señaló que la continuidad de las políticas económicas actuales podría contribuir a reducir la incertidumbre financiera, mientras que un eventual cambio de rumbo podría generar nuevas tensiones. Por último, el director de C&T estimó que la economía argentina crecerá alrededor de un 3% en 2026, un ritmo menor al esperado para este año, pero suficiente para encadenar dos períodos consecutivos de expansión.
Según explicó, la economía atraviesa un proceso de transformación estructural que beneficia a algunos sectores y plantea mayores desafíos para otros, una dinámica que, a su juicio, continuará en los próximos años.
Fuente: Medios






