La visita del presidente Javier Milei a Brasil derivó en un nuevo capítulo de tensión diplomática con el mandatario Luiz Inácio Lula da Silva, luego de que el jefe de Estado argentino respaldara públicamente la candidatura presidencial del senador Flávio Bolsonaro y formulara fuertes críticas al gobierno brasileño y al Poder Judicial de ese país.
Milei llegó a San Pablo acompañado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el canciller Pablo Quirno. Durante la jornada mantuvo un encuentro con el gobernador Tarcísio Gomes de Freitas y recibió la Orden de Ipiranga, la máxima distinción otorgada por el Estado de San Pablo.

Más tarde, en la Convención Nacional del Partido Liberal (PL), el mandatario argentino brindó un discurso de fuerte contenido político e ideológico. Allí sostuvo que Brasil enfrenta un “riesgo Lula”, al que vinculó con políticas socialistas, y llamó a los brasileños a votar “pensando en las próximas generaciones” para evitar, según afirmó, experiencias similares a las que atravesó la Argentina.

Durante su intervención también expresó su respaldo a Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, al señalar que representa una alternativa para impulsar un cambio político en Brasil y avanzar hacia un modelo basado en “las ideas de la libertad”.
En el mismo acto, Milei cuestionó al Supremo Tribunal Federal por no haber autorizado una visita a Jair Bolsonaro y criticó al juez Alexandre de Moraes. Además, tras un desperfecto técnico con el sonido, lanzó una frase dirigida a Lula que incrementó la controversia.
La respuesta del presidente brasileño no se hizo esperar. Durante un acto del Partido de los Trabajadores (PT), Lula afirmó que “nadie de afuera va a poner el dedo en las elecciones” de Brasil y remarcó que resulta “inaceptable” que un jefe de Estado extranjero se pronuncie de manera irrespetuosa sobre las instituciones brasileñas.
Posteriormente, el mandatario brasileño sostuvo que las críticas pueden realizarse, pero deben hacerse “de la manera y en el momento adecuados”, y cuestionó la actitud de Milei al considerar que sus declaraciones no se corresponden con la responsabilidad del cargo que ocupa.
El episodio profundiza las diferencias entre los gobiernos de Argentina y Brasil, cuya relación ya atravesaba un escenario de distanciamiento político e ideológico. Además, el respaldo explícito de Milei a un candidato opositor en territorio brasileño suma un nuevo foco de tensión en el vínculo bilateral y podría tener impacto en la agenda regional, especialmente en ámbitos de integración como el Mercosur y la Celac.
Fuente: Medios






