Exigencia deportiva: la Justicia protegió a un adolescente de situaciones de maltrato

Un fallo de Familia de Bariloche estableció límites para entrenadores y ordenó medidas de protección ante episodios de descalificación, exposición y maltrato verbal.

Un adolescente que durante años practicó un deporte terminó alejándose de la actividad por situaciones que, según denunció su familia, afectaban su bienestar emocional. Sus padres recurrieron a la Justicia y solicitaron medidas de protección contra su entrenador.

El planteo incluyó episodios de gritos, burlas y descalificaciones, además de la difusión en un grupo de WhatsApp de un audio y una fotografía del joven, acompañados por expresiones relacionadas con su desempeño deportivo.

La jueza de Familia de Bariloche analizó el caso desde una perspectiva de protección de derechos, al considerar que existía una relación de desigualdad de poder entre el adolescente y el entrenador. También escuchó personalmente al joven para conocer su opinión y valorar su postura de acuerdo con su edad y grado de madurez.

El adolescente expresó que el deporte continuaba siendo importante para él y que su alejamiento estaba relacionado con las circunstancias que atravesaba. Por eso, la magistrada consideró que no correspondía obligarlo a regresar a la actividad, sino garantizar que pudiera hacerlo en un ambiente seguro si decidía volver.

El fallo hizo lugar parcialmente al pedido de la familia y estableció que el entrenador no podrá acercarse a menos de 100 metros del adolescente durante entrenamientos, competencias u otras actividades deportivas en las que participe.

Además, prohibió publicar, reproducir o difundir fotografías, videos, audios, datos personales o cualquier contenido referido al joven a través de redes sociales, grupos digitales o servicios de mensajería sin las autorizaciones correspondientes.

La medida también fue comunicada a la organización deportiva y al municipio, que deberán adoptar las acciones necesarias si el adolescente decide regresar. La Justicia pidió además implementar medidas de acompañamiento para el grupo de jóvenes que participa del espacio, con el objetivo de prevenir nuevas situaciones de maltrato y evitar que esas prácticas se naturalicen.

La jueza dejó en claro que la decisión de volver a practicar deporte pertenece al propio adolescente. Pero, si decide hacerlo, deberá poder desarrollar la actividad sin violencia, presiones ni condicionamientos.

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