A pesar de que Vaca Muerta es la segunda formación shale con mayores reservas de gas del mundo, distintos factores internacionales y locales generan incertidumbre sobre el abastecimiento energético de cara al próximo invierno en Argentina.
El CEO de SAESA, Juan Bosch, advirtió que la garantía de que no haya cortes de gas durante el invierno aún no está asegurada. “Es algo poco alentador que en 2026 digamos esto, pero va a depender de la meteorología”, afirmó en diálogo con medios locales.
El impacto del conflicto en Medio Oriente
La incertidumbre está vinculada, en parte, al contexto internacional. Mientras el precio del petróleo volvió a superar los 100 dólares, el mercado del gas natural licuado (GNL) sufrió un impacto aún mayor.
Uno de los factores fue el cierre del Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del GNL que se comercializa en el mundo. A esto se suma que Qatar, uno de los mayores exportadores globales, debió frenar parte de su producción al no poder transportar el combustible.
Desde el inicio de los ataques en la región, la cotización del gas en el mercado europeo TTF se disparó cerca de un 60%. Las proyecciones incluso indican que podría alcanzar los 20 dólares por MBTU, lo que implicaría una suba cercana al 100% justo en la época en que Argentina necesita importar gas para cubrir el consumo invernal.
“En GNL no hay tantas opciones de proveedores como ocurre con el petróleo. El precio dependerá en gran medida de cuán pronto finalice el conflicto y de la eventual reanudación de la planta de Qatar, que representa cerca de un quinto de la producción mundial”, explicó Bosch.
Definiciones pendientes en Argentina
A este escenario internacional se suman incertidumbres dentro del mercado energético argentino.
Según las previsiones oficiales, el país necesitaría importar unos 20 cargamentos de GNL durante el invierno, una cifra inferior a los 27 buques que llegaron el año pasado.
Sin embargo, todavía existen dos cuestiones clave sin resolver: la reorganización de las rutas de transporte del gas dentro del país y la definición de la empresa privada que reemplazará a Enarsa en la importación del GNL.
Bosch explicó que actualmente se está redefiniendo el sistema de transporte, debido a los cambios en la producción de gas en las distintas cuencas del país. En el pasado, la Cuenca Norte aportaba entre 20 y 24 millones de metros cúbicos diarios, pero hoy produce apenas unos 2,5 millones.
“Se está reruteando el gas, por decirlo de alguna manera. Esa reasignación hace que quienes no tenían transporte asignado ahora tengan que buscar alguna solución”, detalló.
Sin importador definido
Otro punto de incertidumbre es la empresa que se encargará de importar el GNL para cubrir el pico de demanda invernal. Por primera vez desde 2008, esta tarea dejará de estar en manos de Enarsa y pasará a un operador privado.
Según indicó Bosch, la definición del nuevo importador recién se conocería a fines de abril, cuando concluya el proceso de licitación que lanzó el gobierno nacional.
Consultado sobre las garantías de que no vuelva a repetirse un corte de suministro como el que afectó el año pasado a las estaciones de servicio de GNC, el directivo reconoció que el escenario todavía es incierto.
Además, señaló que el sistema energético argentino enfrenta desafíos estructurales. “Muchos años de desinversión y falta de financiamiento no se solucionan de un día para otro. Todavía falta mucha construcción de gasoductos, tanto a nivel troncal como en la distribución”, explicó.
A esto sumó un factor cultural vinculado al consumo. “En muchos hogares no existe una cultura de cuidado del gas, en parte porque durante años no se pagó el valor real de este recurso”, concluyó.
Fuente: Medios







