La situación de los alquileres atraviesa un momento crítico en todo el país, pero en Neuquén presenta particularidades que agravan el escenario. La combinación de migración sostenida, precios elevados y el crecimiento de los alquileres temporarios impulsa una demanda habitacional que tensiona aún más el mercado.
Los datos surgen de la Encuesta Nacional Inquilina 2026 elaborada por Inquilinos Agrupados, y muestran que la provincia se ubica por encima de la media nacional en indicadores clave como endeudamiento, porcentaje del ingreso destinado a la vivienda y el denominado “desalojo económico”.
Este último concepto refiere a cuando una familia se ve obligada a mudarse a zonas más alejadas, a viviendas más pequeñas o incluso a regresar a la casa de familiares por no poder afrontar el alquiler. A nivel nacional, el 17% de los inquilinos atravesó esta situación, mientras que en Neuquén el porcentaje asciende al 33%, casi el doble.
Federico Prior, representante de la Federación de Inquilinos en la provincia, explicó que este fenómeno refleja el fuerte impacto del costo habitacional en la economía cotidiana.
Más deuda para sostener el alquiler
El informe también revela un alto nivel de endeudamiento. En todo el país, el 70% de los inquilinos tiene deudas activas, principalmente con tarjetas de crédito y gastos básicos como alimentos.
En Neuquén, la situación es aún más marcada: el 74,1% de los inquilinos está endeudado y el 52,5% contrajo deudas específicamente para pagar el alquiler, 13 puntos por encima del promedio nacional. Solo Córdoba se acerca a esos niveles.
Además, la provincia presenta algunos de los alquileres más altos del país. Un departamento de un ambiente ronda en promedio los $830.000, frente a los $600.000 a nivel nacional. En ese contexto, el gasto en vivienda absorbe cerca del 50% del ingreso familiar, el valor más alto entre las regiones relevadas.
Generaciones inquilinas y acceso a la vivienda
Un dato que se ubica por debajo del promedio nacional es el de la llamada “segunda generación inquilina”, es decir, personas cuyos padres tampoco accedieron a una vivienda propia. A nivel país, ese indicador alcanza el 43%, mientras que en Neuquén se ubica en el 31%.
Según explicó Prior, esta diferencia se vincula con políticas públicas de acceso a la tierra y programas habitacionales impulsados en la provincia, que amortiguan parcialmente el problema en comparación con otras jurisdicciones.
Ajustes que impactan en lo cotidiano
El estudio también analizó en qué áreas recortan gastos los hogares para poder sostener el alquiler. A nivel nacional, el 65,1% redujo el consumo de alimentos, mientras que en Neuquén el porcentaje es del 57,4%.
Si bien el número es menor, el dato sigue siendo preocupante y refleja el impacto directo del costo de la vivienda sobre la calidad de vida.
En este escenario, el acceso al alquiler en Neuquén se vuelve cada vez más difícil, con una presión creciente sobre los ingresos familiares y un mercado que continúa tensionado por la alta demanda.
Fuente: Medios







