Tras una de las temporadas de incendios más devastadoras en la Patagonia, con miles de hectáreas arrasadas, legisladores nacionales presentaron un proyecto para endurecer las penas contra delitos vinculados a los bosques nativos en la Argentina.
La iniciativa propone crear un régimen penal específico que contemple penas de entre uno y diez años de prisión, además de multas económicas y sanciones agravadas para funcionarios públicos que faciliten estas prácticas.
Entre los impulsores del proyecto se encuentran Martín Soria y Ana Marks por Río Negro, junto a Carlos Linares (Chubut), Alicia Kirchner (Santa Cruz) y Cándida López (Tierra del Fuego).
El proyecto apunta a castigar la tala ilegal, el desmonte y la degradación de los bosques, con penas más duras que las actuales sanciones administrativas.
Según explicaron sus autores, la propuesta busca complementar la Ley 26.331, incorporando herramientas penales para cerrar vacíos legales y equiparar a la Argentina con otros países de la región.
El texto establece penas de tres a diez años de prisión para quienes talen o destruyan bosques nativos sin autorización, y de uno a tres años para quienes realicen quemas ilegales de residuos forestales.
Además, se prevé duplicar multas y agravar penas para funcionarios públicos involucrados en estos delitos.
Los legisladores advirtieron que en la última década el país perdió más de 2 millones de hectáreas de bosques nativos, en un contexto donde las sanciones actuales resultan insuficientes para frenar el avance de estas prácticas.
En paralelo, desde el Gobierno de Río Negro analizan modificaciones a la normativa local para fortalecer la prevención de incendios, con foco en el manejo de forestaciones y la reducción de material combustible.
“La sanción administrativa no alcanza: necesitamos un sistema que impida el daño antes de que ocurra”, sostienen los impulsores del proyecto.
Especialistas coinciden en que la clave está en la prevención, especialmente ante escenarios de sequías prolongadas y altas temperaturas que favorecen incendios de gran magnitud.
La iniciativa abre un nuevo debate sobre cómo proteger los bosques nativos en un contexto de crisis ambiental creciente.







