La víctima fue identificada como Ricardo Tapia. Tras el hallazgo, se desplegó un operativo encabezado por efectivos de la Policía del Neuquén y personal de Criminalística proveniente de Chos Malal.
Los trabajos se extendieron durante varias horas en una zona de difícil acceso, donde los peritos realizaron relevamientos y distintas diligencias para intentar determinar qué ocurrió en el puesto rural.
Luego de los peritajes, la fiscalía ordenó la autopsia del cuerpo. Según informó la fiscal del caso, Rocío Rivero, el estudio determinó que Tapia murió como consecuencia de un traumatismo encéfalocraneano provocado por un proyectil de arma de fuego.
Desde el Ministerio Público Fiscal señalaron además que, “en principio, no habría indicios de participación de terceros” y que el cuerpo no presentaba otras lesiones.
La investigación continúa en manos de la fiscalía y de la Policía provincial, que avanzan con las actuaciones para esclarecer completamente las circunstancias del hecho.
El episodio generó un fuerte impacto en la comunidad criancera del norte neuquino, donde la vida en puestos aislados y las largas temporadas de arreos forman parte de la rutina cotidiana.
En esa región, cada muerte en la montaña golpea especialmente a una población pequeña y dispersa, atravesada por vínculos comunitarios y una vida marcada por el trabajo rural y las grandes distancias.
Fuente: Medios









