Clínicas y sanatorios que brindan servicios a afiliados de PAMI en la Patagonia emitieron un alerta sobre la posible afectación de la atención médica en la región, debido a una situación económico-financiera “sumamente crítica”. Según los prestadores, la continuidad de los servicios podría verse comprometida a partir del 10 de febrero si no se registran soluciones urgentes.
El reclamo fue presentado ante las autoridades centrales del Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados por prestadores de Neuquén, Río Negro, Chubut y La Pampa, quienes expresaron su “incertidumbre respecto de la viabilidad para la continuidad de los servicios médicos” y solicitaron una respuesta inmediata.
Uno de los puntos centrales señalados es el atraso en los pagos por parte de PAMI. Desde noviembre de 2025, la obra social mantiene una demora de un mes en el pago de las prestaciones ambulatorias.
“Si en tres meses solo se abonaron dos, y sin expectativas de resolución en el corto plazo, el impacto financiero es muy difícil de paliar”, alertaron los prestadores.
La situación se agravó en enero con el incumplimiento en los pagos de prestaciones de internación, afectando a unas 30 clínicas y sanatorios de la región. En promedio, los ingresos provenientes de la atención a afiliados representan el 40% de la recaudación mensual, con algunos establecimientos que superan este porcentaje. “Cualquier atraso de semejante magnitud es imposible de administrar financieramente”, remarcaron.

Limitación de servicios si no hay solución
Debido a esta situación, las instituciones advirtieron que no están en condiciones de garantizar la continuidad de los servicios si no se resuelven los pagos. Por ello, a partir del 10 de febrero podrían limitar las prestaciones ambulatorias y programadas, reservando únicamente la atención de urgencias y emergencias.
Los prestadores aclararon que estas medidas no constituyen una huelga ni una acción deliberada, sino que son la consecuencia inevitable de la crisis financiera.
Pérdida de valor de aranceles y costos crecientes
A los atrasos en los pagos se suma la pérdida de valor de los aranceles. Durante 2025, los precios de las prestaciones se desvalorizaron a la mitad de la inflación anual, lo que hace que muchos insumos, medicamentos y materiales no puedan ser cubiertos por los pagos de PAMI.
Los prestadores advirtieron que, de persistir la falta de respuesta, la suspensión total de las prestaciones será inevitable, con consecuencias para pacientes, prestadores y el propio Instituto.
A pesar de la gravedad de la situación, las clínicas y sanatorios mantienen el diálogo con las autoridades de PAMI y expresaron su disposición a seguir trabajando para sostener los servicios. “Confiamos en la gestión de las autoridades centrales y estamos a disposición para lo que sea pertinente”, dijeron, aunque remarcaron que el escenario actual no es sostenible sin soluciones inmediatas.
Fuente: Medios.







