El inicio del 2026 estuvo marcado por un episodio dramático para una familia de Centenario. Lo que comenzó como una jornada de descanso y celebración en el lago Mari Menuco terminó con una mujer gravemente herida tras el derrumbe repentino de un acantilado.
La víctima es Susana Dinamarca, una feriante de 53 años que vive en el barrio Nueva España. El jueves 1 de enero, cerca de las 10 de la mañana, había llegado al lago junto a su marido y su hija de 14 años para pasar el día. Según contó, eligieron un sector que frecuentan desde hace años y armaron el gazebo a varios metros de distancia del acantilado, tomando las precauciones habituales.
Sin embargo, alrededor de las 11:30, un fuerte estruendo interrumpió la tranquilidad del lugar. Parte del acantilado se desprendió de manera repentina y cayó sobre Susana, atrapándole ambos tobillos. “Me agarró los dos pies”, relató. En ese momento se encontraba recostada junto a su hija bajo la sombra del gazebo.
Tras el accidente, la familia intentó comunicarse con los servicios de emergencia, aunque no logró obtener respuesta. Fueron otros visitantes del lago —dos matrimonios que se encontraban en la zona— quienes prestaron auxilio y los trasladaron por sus propios medios al Hospital de Centenario “Dr. Natalio Burd”.
En el centro de salud, la mujer fue atendida por las lesiones sufridas. Presenta una fractura en uno de los tobillos y severas heridas cortantes en el otro, que se extienden desde la rodilla hacia abajo. En el pie derecho le colocaron una bota ortopédica que deberá utilizar durante al menos dos meses, mientras que el otro requiere curaciones periódicas. “Me hacen curaciones día por medio y la recuperación es lenta”, explicó.
El proceso se ve aún más complicado por enfermedades preexistentes. Susana padece artritis reumatoidea, una afección que provoca dolor e inflamación en las articulaciones, y además es diabética, lo que retrasa la cicatrización.
Antes del accidente, Susana sostenía a su familia con un carrito de ventas en la plaza Chos Malal de Centenario. “Con mucho esfuerzo armé mi emprendimiento y desde el 1 de enero no lo puedo trabajar”, señaló. La imposibilidad de caminar la dejó fuera de la feria y generó un fuerte impacto económico.
Actualmente es su esposo quien continúa asistiendo a la feria los jueves y sábados, gracias a que su empleador le presta un vehículo. La familia ya venía atravesando una situación difícil, ya que durante 2025 sufrió un accidente de tránsito cuando se dirigía a trabajar.
Debido a las lesiones en ambos pies, Susana necesita una silla de ruedas para poder movilizarse durante su recuperación. Contaba con una prestada, pero debió devolverla a su dueño, quien también la necesita. “El proceso va a ser largo y todavía no puedo apoyar el pie”, explicó.
Por este motivo, solicita la colaboración de la comunidad de Centenario para conseguir una silla de ruedas en calidad de préstamo. Asegura que será cuidada y devuelta. Quienes puedan ayudar pueden comunicarse al 299 424-8668.
Fuente: Medios







