Día Mundial del Sueño: cómo mejorar el descanso y cuidar la salud física y mental
El estrés, las pantallas y los horarios irregulares afectan cada vez más la calidad del sueño. Ajustar hábitos cotidianos puede marcar la diferencia.
Lucía Palma
Dormir bien es fundamental para la salud física y mental, pero cada vez más personas enfrentan dificultades para lograr un descanso reparador. Estrés, rutinas irregulares, uso excesivo de pantallas y horarios desordenados son algunos de los factores que más afectan la calidad del sueño en la vida cotidiana.
El Día Mundial del Sueño se celebra cada año el viernes anterior al equinoccio de primavera en el hemisferio norte, un día que simboliza el equilibrio entre la luz y la oscuridad. La jornada busca concientizar sobre la importancia del descanso y los riesgos de la falta de sueño para la salud.
El doctor Pablo López, director de la Unidad de Salud del Sueño de INECO, advierte que uno de los errores más frecuentes es forzar el sueño. “El sueño no funciona como un interruptor que podemos encender a voluntad. Aparece cuando se dan las condiciones adecuadas. Cuanto más tratamos de controlarlo o obligarnos a dormir, más activación generamos”, explica el especialista.
Durante la noche, el cerebro realiza procesos esenciales para el aprendizaje, la memoria y la regulación emocional.
“El sueño no es un estado pasivo. Mientras dormimos, el cerebro consolida recuerdos, regula emociones y activa
mecanismos de recuperación que permiten que el organismo funcione mejor durante el día”, agrega López.
Hábitos que mejoran el descanso
Comprender cómo funciona el sueño y ajustar ciertos hábitos cotidianos puede marcar una diferencia significativa en la calidad del descanso. Entre las recomendaciones se incluyen:
Mantener horarios regulares para dormir y despertar.
Reducir el uso de pantallas antes de acostarse.
Evitar excesos de cafeína o comidas pesadas en la noche.
Crear un entorno propicio para dormir, con silencio y oscuridad.
El descanso adecuado no solo mejora la energía y el rendimiento diario, sino que también protege la salud física y emocional, consolidando la memoria y regulando el estado de ánimo.
Dormir bien es proteger la salud del cerebro
La investigación científica demuestra que el sueño es esencial para la regulación emocional, el aprendizaje y el rendimiento cognitivo. La falta de descanso prolongada puede afectar la memoria, la concentración y el estado de ánimo.
Un fenómeno cada vez más común es la deuda de sueño, que ocurre cuando durante varios días se duerme menos de lo necesario. Muchas personas intentan compensar esta falta de descanso durmiendo más los fines de semana, pero esta estrategia no siempre resuelve el problema.
“Dormir más algunos días puede ayudar parcialmente, pero no reemplaza la regularidad del sueño. Cuando los horarios cambian demasiado entre semana y fines de semana, el reloj biológico se desorganiza”, explica el Dr. Pablo López.
Esta irregularidad puede provocar lo que algunos especialistas llaman “jet lag social”, una desincronización entre los ritmos biológicos del organismo y las rutinas diarias. Mantener horarios relativamente estables para dormir y despertar, incluso los fines de semana, es clave para proteger la calidad del sueño.
En un contexto donde el estrés, la hiperconectividad y el uso nocturno de dispositivos digitales prolongan el tiempo de vigilia, López subraya que el descanso debe considerarse un hábito esencial de salud.
“No se trata de perseguir el sueño, sino de crear las condiciones adecuadas para que aparezca. Dormir bien no es tiempo perdido: es una inversión directa en la salud del cerebro, la memoria y el bienestar emocional”, concluye.