La detención de Nicolás Maduro por Estados Unidos coloca a Venezuela en el centro de la atención global, no solo por la crisis política sino también por su enorme tesoro energético, el país posee las mayores reservas de petróleo del mundo, con más de 300.000 millones de barriles, equivalentes al 17% de las reservas globales conocidas.
A pesar de esta riqueza, Venezuela solo produce y exporta cerca del 1% del crudo que consume el planeta, debido a años de mala gestión, sanciones internacionales e inversiones insuficientes, sumado a la complejidad de extraer su petróleo extrapesado. Antes de 2019, Estados Unidos era el principal comprador del crudo venezolano, pero las sanciones contra la estatal Petróleos de Venezuela interrumpieron ese comercio. Hoy, buena parte del petróleo del país se destina a China, aunque algunas empresas occidentales, como Chevron, Eni y Repsol, mantienen operaciones en el territorio.

Chevron, con más de un siglo en Venezuela, produce aproximadamente una cuarta parte del petróleo nacional, abasteciendo refinerías en la costa del Golfo de EE. UU. y asegurando ingresos fundamentales para la economía local. Su director ejecutivo, Mike Wirth, aseguró recientemente que la empresa busca participar en la reconstrucción energética del país cuando las condiciones lo permitan.
Analistas sostienen que la captura de Maduro y la transición impulsada por Trump podrían situar a Estados Unidos al frente de la explotación del crudo venezolano, reforzando su rol estratégico en el mapa energético mundial y cambiando el flujo comercial de uno de los mayores recursos naturales del planeta.

Fuente: Medios







