El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) pondrá en marcha el 1 de abril un plan de retiros voluntarios como parte de un proceso de reestructuración que prevé una reducción de hasta el 25% de su planta de personal.
La iniciativa, que tendrá una vigencia inicial de 30 días corridos con posibilidad de prórroga, apunta a disminuir entre 1.000 y 1.500 puestos de trabajo sobre una dotación actual superior a los 5.700 empleados. El objetivo oficial es llevar la estructura a cerca de 4.000 agentes.

El programa fue avalado por el Consejo Directivo del organismo y se enmarca en una política del Poder Ejecutivo orientada a reducir el gasto público y revisar la eficiencia de los entes descentralizados.
Podrán acceder al retiro voluntario tanto trabajadores de planta permanente como transitoria bajo la Ley 25.164, siempre que cuenten con al menos tres años de antigüedad y no superen los 65 años al 31 de marzo.
En el organismo, la medida genera un clima de incertidumbre entre los trabajadores. Mientras algunos evalúan acogerse al plan tras años de trayectoria, otros sectores manifiestan preocupación por el impacto del ajuste en el funcionamiento del instituto.
Desde organizaciones sindicales advierten que la reducción de personal podría afectar el desarrollo de investigaciones y la presencia territorial del INTA, especialmente en regiones donde cumple un rol clave en la transferencia de tecnología al sector productivo.

El proceso de reestructuración también abre un debate sobre el futuro de la investigación agropecuaria y la capacidad del organismo para sostener proyectos de largo plazo en un contexto de ajuste presupuestario.
Fuente: Medios







