La reciente caída del precio internacional del petróleo reabrió el debate sobre la evolución de los combustibles en Argentina y la posibilidad de que las bajas del crudo se reflejen en los surtidores.
Un informe elaborado por Roberto Carnicer, director del Instituto de Energía de la Universidad Austral, sostiene que existe margen para revisar los valores de las naftas luego del retroceso registrado por el barril de petróleo en los mercados internacionales.

El especialista señala que la discusión ya no se centra en determinar si los aumentos aplicados durante marzo estuvieron justificados, sino en evaluar si la baja reciente del petróleo tendrá algún impacto en los precios que pagan los consumidores argentinos.
Según el análisis, entre febrero y marzo el barril de WTI registró un incremento del 41,7%, mientras que la nafta súper de YPF en la Ciudad de Buenos Aires aumentó un 24,2%. De esta manera, el mercado local trasladó aproximadamente el 58% del encarecimiento internacional del crudo.

“Se trasladó algo más de la mitad del shock petrolero”, indicó Carnicer, quien destacó que el ajuste se concentró principalmente en marzo. A partir de entonces, los precios en los surtidores mostraron escasas variaciones, aun cuando el petróleo continuó operando en niveles elevados.
El informe remarca que la baja más significativa del WTI se produjo después del 12 de junio, cuando los mercados comenzaron a descontar una eventual normalización del suministro internacional de petróleo. Entre el 12 y el 17 de junio, el barril pasó de 84,88 dólares a 76,54 dólares, lo que representa una caída cercana al 9,8%.

A partir de esos datos, el estudio plantea distintos escenarios teóricos. Si se aplicara la misma proporción de traslado utilizada durante la suba de marzo, el precio de la nafta súper podría reducirse en torno a los 117 pesos por litro. En un escenario de traslado pleno de la caída internacional, la baja potencial podría acercarse a los 201 pesos por litro.
No obstante, el especialista aclaró que se trata de cálculos de referencia, ya que el valor final de los combustibles depende de múltiples variables, entre ellas la carga impositiva, los costos logísticos, los márgenes de refinación y las estrategias comerciales de las compañías petroleras.

Carnicer sostuvo además que el debate de fondo está vinculado con la transparencia en la formación de precios. “Si el surtidor se ajusta cuando sube el petróleo, el consumidor tiene derecho a esperar algún grado de simetría cuando el petróleo baja”, afirmó.
En ese sentido, concluyó que el retroceso reciente del crudo internacional abre una oportunidad para revisar los precios de los combustibles en Argentina y, aunque no implique una reducción equivalente a la caída del petróleo, sí podría justificar bajas parciales o al menos evitar nuevos aumentos mientras el mercado petrolero se estabiliza.
Fuente: Medios






