Bariloche ya comienza a sentir la presencia de patentes chilenas y el acento característico de los visitantes que cruzan el paso Cardenal Samoré. Febrero es el mes preferido por los chilenos para vacacionar, y este año no es la excepción.
“Históricamente, Bariloche recibe mucho público chileno, y aunque este año el tipo de cambio ya no nos juega a favor, se espera un buen nivel de afluencia”, explicó Martín Lago, presidente de la Asociación Empresaria Hotelera y Gastronómica de Bariloche. Según señaló, no habrá un desborde ni compras masivas, sino un turismo más enfocado en el disfrute del destino.
El ingreso principal sigue siendo el paso Cardenal Samoré, con turistas que llegan en vehículos particulares o mediante servicios de micros desde distintas ciudades chilenas, principalmente desde Concepción hacia el sur. “Es un público familiar, de clase media y con buen nivel de consumo, que prefiere alojarse en cabañas o apart y disfrutar de la gastronomía local”, detalló Lago.
Entre los paseos favoritos se destacan el Circuito Chico y el Teleférico del Cerro Otto, experiencias que combinan naturaleza, paisajes y actividad al aire libre.

Qué buscan los turistas
Juan Tenorio, de Valparaíso, visitó Bariloche junto a su familia por primera vez. “Nos interesan el rafting y el teleférico del cerro Otto, además de probar los chocolates y la comida local”, comentó mientras recorría la calle Mitre.
Marta Martínez, de Paine, señaló que el viaje es más por disfrute que por compras: “Acá los precios son similares a Chile, pero la experiencia es más rica. Ya probé chocolate caliente, facturas y tengo en mente llevar aceite de oliva y algún Malbec”, comentó entre risas.

Reservas y recorridos
Desde la Asociación Hotelera indicaron que los turistas suelen moverse por la región, visitando San Martín de los Andes, Villa La Angostura y, en algunos casos, El Bolsón. La mayoría reserva a último momento, siguiendo el pronóstico del clima, igual que los turistas argentinos.

El cónsul de Chile en Bariloche, Javier Matta Manzano, aseguró que el turismo de compras quedó atrás. “Hoy vienen a pasear, disfrutar de la gastronomía y del paisaje. Bariloche ofrece opciones para todos los bolsillos y la belleza natural es el mayor atractivo”, afirmó.
El mensaje es claro: febrero en Bariloche se vive como un mes de turismo familiar y recreativo, con visitantes chilenos que buscan experiencias auténticas en la Patagonia, lejos del consumismo que caracterizó temporadas anteriores.
Fuente: Medios.







