La historia judicial de Federico “Fred” Machado vuelve a colocar a Viedma en el mapa de un caso internacional de alto impacto. El empresario nacido en la capital rionegrina, que estuvo años detenido en esta ciudad antes de ser extraditado, confirmó ante la Justicia de Estados Unidos que negocia un acuerdo de culpabilidad con la Fiscalía federal de Texas.
La defensa de Machado solicitó una prórroga de 90 días para avanzar en las conversaciones y evitar que el proceso derive en un juicio oral con jurado, una instancia que podría exponerlo a una condena mucho más severa. El pedido fue presentado ante el juez federal Amos Mazzant, con el aval de los fiscales del caso.
Según consta en el expediente, Machado está imputado por conspiración para el narcotráfico, lavado de activos y estafa, en el marco de una investigación que lo señala como parte de una organización criminal transnacional vinculada al uso de aeronaves para el tráfico de drogas hacia Estados Unidos.
Para la defensa, el volumen de pruebas es uno de los puntos clave que justifican la extensión del plazo. Los abogados indicaron que la documentación reunida por la fiscalía es tan extensa que, de imprimirse, superaría la colección completa de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos.
El caso tomó nuevo impulso en las últimas horas tras la desclasificación de documentos del Departamento de Justicia norteamericano que revelan vínculos comerciales entre Machado y el entorno de Jeffrey Epstein, el financista condenado por delitos sexuales. Entre los papeles aparecen contratos y correos vinculados a la compraventa y financiación de aviones.
En paralelo, la causa también expone transferencias de dinero que Machado habría realizado al economista José Luis Espert en 2020, un dato que ya tuvo impacto político en la Argentina y que forma parte de las pruebas analizadas por la fiscalía estadounidense.
Mientras la defensa evita pronunciarse sobre las revelaciones más recientes, el futuro judicial del viedmense quedará definido en los próximos tres meses. El acuerdo de culpabilidad aparece hoy como la principal vía para cerrar un capítulo que, aunque se juzga en Texas, tiene raíces profundas en la Patagonia.







