Fuerte rechazo desde Río Negro a la reforma de la Ley de Glaciares en el Congreso
La legisladora Magdalena Odarda expuso en Diputados y rechazó modificaciones a una norma clave para proteger el agua dulce.
Lucía Palma
El bloque legislativo Vamos con Todos participó en la audiencia pública realizada en la Cámara de Diputados de la Nación, donde se debate una posible reforma de la Ley de Glaciaresimpulsada por el Gobierno nacional. La representación estuvo a cargo de la legisladora Magdalena Odarda, quien asistió de manera presencial.
Desde el espacio expresaron una fuerte preocupación ante la posibilidad de modificar una norma considerada central para la protección de las reservas de agua dulce, especialmente en un contexto de crisis climática y emergencia hídrica que impacta con fuerza en la Patagonia.
Durante su intervención, Odarda sostuvo la postura mayoritaria de la Legislatura de Río Negro en defensa de la ley vigente y rechazó cualquier cambio que altere su esencia. Además, advirtió que el proceso podría vulnerar acuerdos y normativas como el Acuerdo de Escazú, la Ley General del Ambiente y el Convenio 169 de la OIT, al no garantizar la consulta previa, libre e informada a las comunidades indígenas.
La legisladora alertó que una eventual reforma significaría un retroceso ambiental y cuestionó el contexto en el que se da el debate, al considerar que podría poner en riesgo recursos naturales estratégicos y el equilibrio del sistema federal.
“Estamos hablando de recursos esenciales para las próximas generaciones. Si el agua queda en manos de intereses extractivos, lo que está en juego es la soberanía nacional”, afirmó.
En la misma línea, remarcó que la discusión trasciende lo normativo: “No estamos debatiendo solo una ley, sino una frontera ética frente a un modelo que prioriza el lucro por sobre la vida”. También rechazó cualquier intento de flexibilizar los presupuestos mínimos ambientales, al sostener que:
“No hay federalismo si se debilita el piso común de derechos, ni futuro si se compromete el agua”.
Por último, Odarda subrayó que la protección de los glaciares responde a criterios hidrológicos, climáticos y económicos, y advirtió que su deterioro compromete la seguridad hídrica y genera impactos irreversibles en el desarrollo regional.
“Defender los glaciares es defender el agua y el futuro. No vamos a permitir avances sobre uno de los principales bienes comunes del país”, concluyó.