Río Negro atraviesa un escenario que se repite en gran parte del país: una marcada disminución en el cumplimiento del calendario de vacunación infantil. Según datos del Ministerio de Salud provincial, la cobertura cayó en promedio un 15%, aunque en determinadas dosis el retroceso es aún más preocupante y llega al 40%.
El descenso de la vacunación ya genera consecuencias visibles. Enfermedades que estaban controladas, como el sarampión, la poliomielitis, la tos convulsa y el meningococo, reaparecen en forma de brotes aislados, especialmente entre niños sin las dosis obligatorias. La situación expone al conjunto de la población, ya que la inmunización depende de altos niveles comunitarios para frenar la circulación viral.
A nivel nacional, la tendencia también alarma: en 2024, menos de la mitad de los niños de 5 y 6 años completó las vacunas del calendario, y en los preadolescentes de 11 años se registró una baja del 10%, según cifras oficiales del Ministerio de Salud de la Nación.
Marcela González, responsable provincial del Departamento de Inmunización, confirmó que el gobierno nacional emitió un alerta que alcanzó a todas las jurisdicciones. “Las provincias cargan sus datos en un sistema único y los números muestran un descenso generalizado”, explicó.
En bebés menores de un año, Río Negro debería tener al menos un 80% de cobertura para esta época del año. Sin embargo, la cifra actual es entre 10 y 15 puntos más baja. En ese período se aplican dosis clave: triple viral, hepatitis A, neumococo y el refuerzo de la vacuna antigripal. En esta última, el déficit es mayor: la provincia se encuentra un 40% por debajo del objetivo en el grupo de 6 a 24 meses.
“En muchos casos recibieron la primera dosis, pero no la segunda, y sin ambas no se considera una inmunización completa”, detalló González. Salud ya inició reuniones con hospitales de toda la provincia para diseñar operativos de búsqueda activa, campañas territoriales y acciones específicas en centros de salud y escuelas.
El objetivo es revertir el escenario antes de fin de año. Además del seguimiento de bebés, el ministerio apuntará a reforzar la vacunación en dos grupos críticos: los niños de 5 años y los preadolescentes de 11.
La funcionaria remarcó que la caída no responde a problemas de disponibilidad de vacunas, sino a decisiones individuales influenciadas por discursos desinformativos. “Muchos padres toman decisiones basadas en contenidos que ven o escuchan sin verificar si son ciertos”, señaló. Y enfatizó que la vacunación “no es solo un acto individual, sino una responsabilidad social que protege al conjunto y garantiza el derecho del niño a la salud”.
Como ejemplo, mencionó un caso reciente de tos convulsa que podría haberse evitado con el esquema completo. “Las enfermedades respiratorias siguen siendo un riesgo serio para los no vacunados. Atrasar el esquema tiene impacto real”, afirmó.







